Bienvenida


Comunidad de personas e instituciones, unidas en la distancia, para y por un mismo proyecto: la socialización del conocimiento.

Mostrando entradas con la etiqueta terapia familiar socioeducativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terapia familiar socioeducativa. Mostrar todas las entradas

Los procesos en la resiliencia familiar segun Froma Walsh

La Resiliencia Familiar es un concepto proveniente del campo de la física, con diferentes significados según los ámbitos aplicados, pero con el común denominador que es una capacidad para soportar adversidades y recuperarse de ellas con éxito.

En relación a los primeros estudios sobre la resiliencia individual,  existen dos grandes grupos de teóricos:
- los estadounidenses: el concepto hace principalmente referencia al proceso de afrontamiento que ayuda a la persona a mantenerse intacta
- los franceses: vinculado al concepto de crecimiento postraumático; la capacidad de salir indemne de una experiencia adversa, aprender de ella y mejorar.

Ya en el siglo XXI el avance fue notable, considerando la resiliencia como una construcción relacional selectiva (Kalawski & Haz, 2003) y bastante presente en la vida cotidiana (Masten & Obradovic, 2006).

Estas dos ideas condicionaron los estudios a realizar, llegando finalmente a un modelo eco-sistémico de la resiliencia humana (Masten & Obradovic, 2006), con una visión multidisciplinaria.

Estas ideas, y esta visión quedan muy bien recogidas en la definición que da R. Pereira sobre la resiliencia individual, convirtiéndose en el preámbulo del nuevo concepto: Resiliencia Familiar.

“La resiliencia es un proceso dinámico, que tienen lugar a lo largo del tiempo, y se sustenta en la interacción existente entre la persona y el entorno, entre la familia y el medio social. Es el resultado de un equilibrio entre factores de riesgo, factores protectores y personalidad de cada individuo, funcionalidad y estructura familiar, y puede variar en con el transcurso del tiempo y con los cambios de contexto. Implica algo más que sobrevivir, más o menos indemne, al acontecimiento traumático, a las circunstancias adversas. Incluye la capacidad de ser transformado por ellas e incluso construir sobre ellas, dotándolas de sentido, y permitiendo no sólo continuar viviendo, sino tener éxito en algún aspecto vital y poder disfrutar de la vida. La resiliencia se construye en la relación”. 
(R. Pereira)





Segun FROMA WALSH, el foco de la Resiliencia Familiar se sitúa en la familia (como unidad funcional) y a los procesos que en ella se dan, así como el entorno social en el cual se desarrolla. Es por eso que Walsh defiende:
- Una perspectiva ecológica, porque los problemas son fruto de la interacción entre la vulnerabilidad familiar y los contextos sociales, por eso estos últimos se pueden interpretar como ambientes útiles para propiciar la resiliencia.
- Una perspectiva de desarrollo, dado que las capacidades de superación y afrontamiento van variando a lo largo del tiempo, según la previsibilidad de estos, etc.

Los PROCESOS CLAVE para la resiliencia familiar, según Walsh son: Sistema de Creencias, Patrones de Organización y Procesos Comunicativos, los cuales tienen su VINCULACIÓN CON
LA VISIÓN SISTÉMICA.

El Sistema de Creencias sirve a la familia para dar sentido a lo que les esta pasando. Trabajar las creencias implica: dar sentido a la adversidad, generar una mirada positiva, y contar con la trascendencia y la espiritualidad.

A través de la terapia sistémica se trabaja para co-construir nuevos significados con la familia, empoderandola y transmitiéndole que puede hacerlo. La narrativa y los relatos (la construcción de significados a través de las palabras) elaborados por las emociones causadas por los hechos traumáticos, nos ayudan a integrar la propia historia (Bertram Cohler). Una narrativa que potencia la resiliencia familiar tiene que estar basada en aquellas creencias compartidas, que aumenten las opciones para resolver los problemas, para alcanzar la salud y el crecimiento común.

El trabajo a partir de los Patrones de Organización busca que la familia llegue a ser flexible (apertura al cambio, estabilidad en medio de la crisis, liderazgo fuerte, igualdad en el sistema parental….), muestre una aptitud para el cambio, y sepa y pueda contar con los recursos sociales y económicos (seguridad económica, movilización de redes sociales…).

La flexibilidad del sistema aporta el equilibro necesario entre la homeostasis y la morfogénesis. Será en los aspectos estables como las reglas, los roles, los patrones de interacción (rituales y rutinas) donde los individuos encontraran la seguridad, pero a la vez todos estos aspectos tienen que ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a las situaciones adversas. Como diría Walsh, “dar un salto adelante”.

En relación a la conexión emocional, la intervención irá encaminada al establecimiento de fronteras claras entre miembros y entre generaciones preservando así la organización jerárquica, reforzando el liderazgo y la autoridad, al mismo tiempo que ofreciendo un sentimiento se seguridad a todos los miembros de la familia.

Los recursos sociales y económicos también forman parte de este grupo. Haciendo referencia al concepto de sistema abierto defendido por Satir y Whithaker (entre otros) toma importancia el papel de los recursos sociales y la familia extensa como factores de protección ante las crisis.

Finalmente, los Procesos Comunicativos ayudan a expresar las emociones abiertamente, a clarificar situaciones ambiguas, a dar respuestas empáticas, y a promover la colaboración como método para resolver problemas. Aspectos que cambian un modo de reaccionar crítico ante las adversidades, por una postura positiva hacia el futuro. Walsh delimita cuales son las características más importantes para que una buena comunicación ayude a crear resiliencia familiar. La claridad y la congruencia en los mensajes, la expresión emocional sincera (conectando con la idea de inteligencia emocional de Goleman), y la resolución cooperativa de los problemas.

A modo de conclusión, haciendo algunas REFLEXIONES SOBRE LA APLICABILIDAD DEL CONCEPTO EN LA TERAPIA, se pueden utilizar las ideas de Walsh como mapa conceptual a la hora de diseñar las intervenciones con las familias. Teniendo en cuenta la importancia del sistema de creencias y por consiguiente los relatos narrativos que genera, una de las tareas principales de la terapia consistirá en el esfuerzo por ayudar a la familia a reorganizar su relato de vida, e aquí la importancia de las técnicas narrativas.

Haciendo una mirada más amplia de los modelos de organización del sistema familiar será importante una intervención multisistemica, con representación de todos los
agentes implicados.

Y finalmente, en el ámbito de los procesos de comunicación destacar la importancia
del trabajo en red y las coordinaciones entre servicios a la hora de la intervención.

GLÒRIA TORRENTS
Psicòloga i Terapeuta Familiar.




Licencia Creative Commons"Roma Walsh y los Procesos en la Resiliencia Familiar" se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

La fuerza terapéutica de la metáfora

Cuando me matriculé en el Máster de terapia familiar socioeducativa, mi madre me preguntó para qué servía esto de la terapia familiar. Comencé por explicarle que una familia es un todo en el que cada miembro ocupa su lugar. Pero, ¿cómo seguir la explicación para que me comprendiera? Pensé que la mejor manera de ejemplificárselo sería usando una metáfora. “Mira mama, una familia es como una orquesta, formada por diferentes instrumentos, cada uno con una forma y un sonido diferenciado. Cada uno de los instrumentos forma parte de una sinfonía final, pero no podemos entender la sinfonía sólo escuchando los instrumentos uno por uno. Por eso en terapia familiar participan todos los miembros de la familia, siendo el terapeuta una especie de director de orquesta”. Si le hubiera dado una explicación demasiado teórica quizás mi madre no me hubiese comprendido. En ese sentido podemos decir que las metáforas funcionan como elemento clarificador y a la vez sirven de instrumento para ejemplificar aquello que queremos expresar de una manera más fácil.



Pero, ¿qué son las metáforas? La metáfora, del latín metaphora, y éste del griego homónimo que significa traslación, es un artificio del lenguaje que consiste en la aplicación de una palabra o una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación y facilitar su comprensión. Etimológicamente significa “transferencia a una palabra del sentido de otra”.  La Real Academia de la Lengua Española la define como: “tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces en otro figurado, en virtud de una comparación tácita. Alegoría en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado”. La metáfora podría describirse como el proceso por el que se atribuye un nombre apropiado a una persona o cosa, con base en una analogía o en una comparación sobreentendida. Así cuando decimos que “alguien se muere de ganas” el oyente sabe que la idea que queremos transmitirle no es que la vida de esa persona está concluyendo, sino que su deseo es muy intenso.

La metáfora se expresa con palabras pero habitualmente nos remite a imágenes. Se dice que la percibimos a través del hemisferio derecho del cerebro, siendo esta zona la menos consciente de la persona, con lo que no se ponen en juego las defensas racionalizadoras. Expresiones como “con el agua al cuello” o “pillarse los dedos” nadie las entiende en su sentido literal, sino metafórico. La mayoría de refranes por ejemplo son expresiones metafóricas: “en boca cerrada no entran moscas”, “a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija”, etc. Cualquiera de estas expresiones o refranes evocan en quien las escucha una imagen que tiene un efecto impactante, del tipo “una imagen vale más que mil palabras”.

Vivimos en una cultura en la que se nos enseña a pensar de forma lógica-racional, en la familia, en la escuela, en el trabajo. Por ello, cuando tenemos un problema intentamos abordarlo de la forma más "racional" posible. Aunque emociones y procesos inconscientes afecten nuestras decisiones, nosotros intentamos o nos creemos que lo afrontamos todo de forma racional. El lenguaje explicativo, que se basa en el razonamiento, tiende a aislar y a fragmentar, a describir un hecho seguido de otro, de manera lineal. El lenguaje metafórico tiende a sintetizar y a combinar, une diferentes niveles de pensamiento y toca los sentimientos (Peggy Papp) y es determinante en la comprensión de las relaciones, alianzas, distancias emotivas, resistencias al cambio, etc. por lo que se genera una comprensión circular, sistémica.

Las metáforas, así como los relatos, llevan usándose desde hace muchos siglos para transmitir valores, conocimientos y tradiciones dentro de cada cultura. Podemos encontrar metáforas en la Biblia, en los cuentos y leyendas de las diferentes culturas, etc. No se limitan a las figuras retóricas sino que pueden encontrarse en varios ámbitos de la vida, pudiendo usarse con personas de cualquier edad e ideología. Historias, cuentos, anécdotas, metáforas, todos estos recursos tienen en común que siempre abordan un problema, transmiten un mensaje o expresan un principio moral. Lo que distingue a la metáfora del resto de recursos antes mencionados es la combinación de dos aspectos:
- Constituyen una forma de comunicación simbólica expresamente diseñada,
- Tienen una intención curativa o terapéutica.

La metáfora es otra forma de comunicar dentro del género de la historia. Toma una expresión de un campo de la experiencia y lo emplea para decir algo sobre otro campo de la experiencia. Implica establecer una comparación entre cosas que no son realmente iguales. Por eso puede usarse para aplicar una descripción, frase o historia a un objeto o acción que guarda un parecido imaginario, pero no literal. Es esa asociación imaginaria o simbólica lo que da a la metáfora fuerza terapéutica.
Las metáforas son recursos que, como hemos visto, solemos usar en nuestra cotidianidad y por tanto su uso puede trasladarse al contexto terapéutico, siendo expresadas por las familias y retomadas por el/la terapeuta o bien usadas por este/a como herramienta terapéutica. La elaboración simbólica que promueve la metáfora es muy importante en terapia, sobre todo cuando recoge elementos de la propia experiencia y del lenguaje de las familias o de alguno de sus miembros, permitiéndoles llegar a elaborar sus propias conclusiones.

La utilización de las metáforas se convierte en una herramienta ideal para la motivación, la comprensión y el cambio. La creatividad y el acierto de la metáfora activan el potencial humano de una forma natural; desbloqueando, liberando y construyendo algo nuevo. Aquello que es difícil de ser explicado con argumentos lógicos y teóricos puede ser explicado y comprendido mediante metáforas. Y todo aquello que no superan las palabras, sí lo hacen las metáforas.

SONIA BADIA
Educadora Social, Pedagoga, Terapeuta Familiar.
Trabaja en el Centro de acogida Talaia.



Licencia Creative Commons"La fuerza terapéutica de la metáfora" se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

Un cuento metafórico para la familia

Realizar una devolutiva a una familia que ha mostrado una evolución positiva en su proceso terapéutico puede realizarse de muchas maneras...una de ellas, sería el cuento metafórico.  El empleo de la narrativa nos puede servir para redefinir el problema y al mismo tiempo generar un espacio  que  les anime a escuchar y les haga sentirse apoyados y respaldados.

Antes de iniciar con la devolutiva en forma de cuento , hagamos un breve resumen de las distintas etapas por las que ha pasado el proceso terapéutico realizado:


I. La  familia se presentan como una familia  feliz donde el único miembro problemático es Juan, el hijo pequeño.

II. Posteriormente se reconocen, además, otras dificultades familiares donde el conflicto parental y conyugal son omnipresentes. 

III. Se evidencia un alejamiento emocional de los cónyuges así como una fría y distante relación en el subsistema fraternal. 

IV. Se observa la existencia de coaliciones y alianzas producidas por la dinámica familiar.

V. Se orienta a los padres a posicionarse ante esta situación, ya que entienden que su actitud está afectando el funcionamiento familiar y comprenden que la conducta de Juan puede corresponder a una protesta ante los problemas familiares.

VI. La mejora producida en el subsistema conyugal y parental ha propiciado una mejora en la conducta de Juan, así como en el subsistema fraternal.

VII. La familia ha empezado a funcionar como un sistema saludable y nutricio, donde cada subsistema tiene los límites mejor definidos y donde la cooperación, la unión, la comunicación, la empatía, etcétera tienen cabida.



/www.flickr.com/photos/seandreilinger/3982067599


EL CUENTO: La tiza mágica

Buenas tardes familia. Durante varias sesiones cada uno de vosotros me habéis explicado un precioso cuento, el cuento de la vida de la familia Pérez Grau.

Hoy me toca a mí explicaros un cuento, que he escrito pensando en todos vosotros; se titula, La tiza mágica.

Dice así:

En un país y en un tiempo no muy lejano, vivían dos familias, cada una de ellas con sus hijos e hijas. Ambas familias eran muy trabajadoras y en ellas, las madres jugaban un papel muy importante. De esas familias, los hijos mayores  se enamoraron, cuando todavía eran muy jóvenes; y  el amor que sentía el uno por el otro era tan grande que decidieron compartir su vida, juntos. El día de su boda recibieron muchos regalos, enseres, objetos de decoración y hasta un poco de dinero, que les permitiría empezar su vida en pareja con un poco de tranquilidad. Pero uno de los regalos que les hicieron era muy especial: una caja de tizas mágicas. La persona que se las regaló, al que ninguno de los dos recuerda haber invitado les dijo:

- Aquí os dejo un regalo muy especial. En esta pizarra, cualquier cosa que dibujéis se hará realidad, pero cuidado con dibujar cosas vivas porque todo lo que dibujéis el viento se lo puede llevar.

Los nuevos esposos no entendieron muy bien lo que quería decir este mago y empezaron a dibujar: primero se dibujaron a ellos mismos, viviendo en una casa, con un coche, …y todo iba apareciendo de la nada. Hasta que un día decidieron dibujar a dos bebés; primero a una niña y luego a un niño.  Al poco de estar casados la familia había aumentado hasta ser cuatro personas la que la formaban. El cuidado de los niños les ocupó tanto tiempo que ambos olvidaron la caja de las  tizas y la advertencia del mago. El padre cada día tenía que trabajar más fuera de casa por lo que llegaba muy cansado. La madre se ocupaba de los niños y del hogar, casi siempre en solitario,  y deseaba ver a su marido, pero éste llegaba tan cansado a casa que no era capaz de escuchar lo que le decía su mujer. Por lo que poco a poco, esa relación se fue deteriorando, hasta el punto que los hijos ya no querían que sus padres se enfadaran y, especialmente el hijo pequeño, se sintió desplazado por el malestar que le producía ver cómo sus padres cada día se peleaban más. La hija también sufría al ver cómo su madre lloraba en la habitación y por ello, se hizo la compañera de la madre, y empezó a cuidarla, como si ella fuera su verdadera madre.

En un momento crítico, donde la familia no sabía por qué su vida se había deteriorado tanto, alguien llamó a su puerta: era el mago que pasaba por su aldea y les preguntó si recordaban el mensaje que les dio el día de su boda:

“En esta pizarra, cualquier cosa que dibujéis se hará realidad, pero cuidado con dibujar cosas vivas porque todo lo que dibujéis el viento se lo puede llevar”.

Entonces se dieron cuenta que hacía años que no sabían nada de esa pizarra y ambos padres se pusieron a buscarla por toda la casa. Era la primera cosa que hacían juntos desde hacía años. Y cuando la encontraron no pudieron hacer otra cosa que emocionarse y sus ojos se llenaron de lágrimas: el dibujo que casi se había borrado era el que se hicieron el día de su boda. Estaban fantásticos, elegantes, felices. Pero apenas era reconocible. Encontraron la caja de tizas y ambos decidieron volver a dibujarlo. Mientras lo hacían, volvían a recuperar aquéllos recuerdos que los unieron, las promesas que se hicieron y cómo vibraban el uno con el otro, sólo cogiéndose de la mano. Conforme el dibujo iba cogiendo forma, la pareja volvía a sentirse unida y el proyecto de vida que ambos hicieron cuando eran muy jóvenes, volvió a ser una realidad en este momento.

-¿Qué os ha parecido el cuento?, ¿hay alguna cosa que os evoque algún recuerdo o experiencia?
Pues es precisamente ésta la devolución que os quiero dar. Aunque haga muchos años que vivís juntos no por eso se tiene que dar por sentado que no hace falta preocuparse por el otro, ya que la relación de pareja hay que seguir cultivándola, tanto como adultos que se siguen queriendo, como padres que tienen que hacer mayores a sus hijos y enseñarles, también a ser felices. El reencuentro que habéis tenido ha sido el mismo que el de los protagonistas del cuento: volver a dibujar el proyecto que os unió y sólo recordar los que sentíais el uno por el otro ha conseguido que volváis a necesitar estar juntos. Y vuestros hijos, os lo han agradecido porque os quieren ver felices y sin conflictos familiares. En una ocasión os dije que los hijos bailan la música que los padres tocan, y eso se produce tanto para la buena música como para la mala. Ese baile que ahora habéis recuperado a vuestros hijos les encanta y a vosotros os ha devuelto la felicidad de vivir en pareja.

JOAN TORRALBA
Psicopedagog





Licencia Creative Commons"Un cuento metafórico" se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

Musicoterapia en Terapia Familiar

La Musicoterapia, utilizada desde hace más de seis décadas como tratamiento eficaz para diferentes problemáticas individuales y grupales, no cuenta con demasiadas investigaciones sobre su utilización en el ámbito de la Terapia Familiar.

La Musicoterapia como una disciplina que a través del sonido, el silencio y el movimiento pretende contribuir a la restauración de la salud, y el bienestar de un paciente identificado y el sistema familiar al cual pertenece, incidiendo sobre los patrones relacionales disfuncionales y rescatando las capacidades individuales y grupales con las que cuentan.

En el IX Congreso Mundial de Musicoterapia que se realizó en 1999 en la ciudad de Washington, Estados Unidos, hubo un reconocimiento por parte de la comunidad de musicoterapéutas de todo el mundo, de cinco modelos teóricos (Schapira, 2002):

Modelo de Musicoterapia Behaviorista o Modelo Conductista.
Modelo de Musicoterapia Analítica de Mary Priestley.
Modelo Benenzon.
Modelo Nordoff Robbins o de Musicoterapia Creativa e Improvisacional.
Modelo GIM.

Algunas de las fuentes principales que nutren la epistemología de la Terapia Familiar coinciden con los principios fundamentales de la Musicoterapia:

Principio holístico: Mirar a un todo funcional y comprender la interdependencia de sus partes, o sea, analizar cómo una determinada parte de un todo se relaciona con las otras partes del mismo todo. En todo cambio terapéutico en el que interviene la música se ven involucrados las áreas fisiológica, cognitiva, emocional, social y espiritual.

Principio ecológico: Tener en cuenta al individuo inserto en su medio. La teoría sistémica considera un sistema (individuo) inserto en otro sistema (familia), el cual a su vez está incluido dentro de otro (sociedad). La musicoterapia también toma en cuenta a las personas con respecto a sus relaciones interpersonales, a los hechos significativos que les acontecen y los integra al devenir terapéutico.

Principio de circularidad: Todos influyen en todos, la actividad de uno de los elementos tiene la capacidad de variar el contexto en que se sitúa.

Principio homeostático: La música contribuye a la homeostasis intelectual, social, familiar, etc. del individuo, a su equilibrio personal.

Segunda cibernética: En la teoría sistémica, el concepto de sistema terapéutico alude a la inclusión del terapeuta en el sistema familiar (el terapeuta debe tener en cuenta como afecta su inserción al sistema). En la musicoterapia, el terapeuta es el encargado de observar y guiar lo que acontece en la escena terapéutica, pero como parte del sistema observado.


La Terapia Familiar contempla a las familias desde su sistema de roles, a partir del conjunto de funciones que asume cada miembro; dicha relación de roles es también inherente a cualquier actividad musical, lo que hace que en determinadas circunstancias haya solistas y acompañantes, y como tal, es abordada desde la Musicoterapia. La Musicoterapia, al igual que la Terapia Familiar, centra su mirada en las reglas, musicales y familiares respectivamente, entendidas éstas como los “acuerdos” entre los miembros de la familia – experiencia musical para obrar de un determinado modo. La Terapia Familiar plantea que un sistema familiar aglutina diferentes subsistemas (conyugal, parental, fraterno, etc.), de la misma manera que la Musicoterapia entiende que la música, concretamente su organización instrumental, está compuesta por diferentes subsistemas musicales: percusión, cuerda y viento. En conclusión, cualquier actividad musical grupal representa una metáfora perfecta de cómo funciona un sistema familiar, y viceversa, la conjugación de objetivos comunes e individuales bajo un sistema de reglas compartido, la adecuada definición de roles y la comunicación entre los miembros como pilar fundamental, son parte de los elementos necesarios para que tanto la experiencia familiar como musical sea positiva.

Entre líneas...

Las emociones están estrechamente vinculadas a la forma en que interpretamos las situaciones que nos ocurren. Por ello, ante un mismo hecho, personas distintas lo afrontan de manera distinta.  Ello nos informa que no son las circunstancias en sí lo que desencadenan las emociones sino la manera en que cada uno interpreta las mismas; aunque hay hechos que son vividos de forma similar.
¡Entre líneas pueden leerse tantas cosas...! El mensaje está ahí, oculto y sutil, entre las palabras pero fluyendo en las acciones. Leer entre líneas implica complicidad, conectar con uno mismo y con el otro, establecer un lazo estrecho que nos permite escuchar desde otro plano los pensamientos y las emociones, aquello que no es expresado de manera directa. Frecuentemente, optamos por ceñirnos al mensaje explícito, sin buscar más allá, porqué al hacerlo el camino es más cómodo y menos riesgoso, pues uno siempre puede parapetarse diciendo “nunca caí en eso” o “nunca dijiste nada”. Cuando intuimos que las cosas no son lo que parecen a veces surge el miedo y su asidua compañera de camino, “la negación”, y al ponerla en acción, cerramos la puerta a la posibilidad de afrontar un reto, un conflicto o sencillamente nos vetamos la experiencia de autoconocernos más o de conocer más al otro.
Entre líneas podemos leer la tristeza, el dolor, el enojo, la rabia, las ganas de ser reconocido, un reclamo, el miedo a la transgresión, pero también el amor incondicional, la gratitud por haber sido sorprendida por la emoción, el despertar de un sentimiento, el deseo de un encuentro, el anhelo de un beso, la necesidad de un abrazo, las ganas de querer volver a verle, el deseo de sentir de nuevo la presión de una mano agarrándote el antebrazo en su intento por explicarte que ya te entendió...

Fotografia: Bert Kaufmann
Hoy en día sabemos científicamente en que lugar del cerebro se desarrollan las emociones y incluso cómo funcionan, pero a pesar de saber tanto de ellas a veces no sabemos cómo escucharlas. La racionalidad ocupa gran parte de nuestra forma de vivir y existe poco espacio destinado al cuidado de lo emocional y cuando las circunstancias favorecen la conexión con nuestros sentimientos no entendemos que nos quieren decir,  no sabemos “leernos entre líneas” y ello acaba provocando un "brecha emocional” que puede conducirnos a la somatización de enfermedades y al bloqueo.

Para  aprender a identificar emociones puede ayudar acudir al baúl de nuestra infancia, abrir “la caja de pandora”, allá donde guardamos lo aprendido en nuestra familias. Los padres enseñamos a nuestros hijos con nuestras conductas, con aquello que decimos de modo expreso o indirecto y a través de nuestro propio modo de expresar o no las emociones. Así también aprendimos nosotros. Por ejemplo, si un niño cuando se enfada no es acompañado por sus padres, recibiendo como castigo por ello el rechazo, y ello es repetido con cierta frecuencia, podrá llegar a construir un comportamiento adulto dónde la expresión del enojo no tiene cabida y no es aceptada. Y así, podemos encontrar un gran abanico de aprendizajes que pueden hacerse siendo niños, que pasan desde entender que las emociones de los otros son más importantes que las propias o que hay que “ser feliz” todo el tiempo, hasta personas que han aprendido a “no sentir” y a ignorar sus sentimientos, mostrando su confianza exclusivamente en la lógica. Llegar a descubrir las reglas relacionales familiares, más o menos encubiertas, es lo que abre la puerta a la esperanza del cambio.

En resumen, leer entre líneas exige compromiso con nuestra voz interior, estar dispuesto a escucharse y a escuchar al otro adentrándose en el universo de la complejidad, el cual nos permite una nueva manera de “pensar” el mundo emocional y relacional.



ESTHER CAMÍ
Terapeuta Familiar
Directora Técnica y de Calidad de EDUVIC SCCL



Licencia Creative Commons"Entre líneas..." se encuentra bajo una se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported 


Hipòtesis relacionals en el treball terapèutic amb famílies


Enumero els elements clau que fan de les hipòtesis relacionals una eina útil pel treball terapèutic amb famílies:

a) Funcionen a mode de fulla de ruta per a la intervenció. No necessàriament han de ser exactes, ni vàlides des del principi . El procés terapèutic és en sí mateix un procés de validació o refutació d'hipòtesis. El criteri de pertinença s'avalua sobre la base de les retroalimentacions, és a dir, les respostes que donen els membres a les intervencions plantejades.
b) Les hipòtesis permeten dissenyar intervencions que, alhora, permeten descobrir la informació crucial per continuar avançant en la direcció del canvi (Papp, 1990).
c) S'esdevé un procés successiu d'avaluació/valoració i intervenció, s'influeixen mútuament, conformen un procés cíclic.
d) La intervenció sistèmica és, des d'aquest punt de vista, una investigació dinàmica basada en la validació d'hipòtesis relacionals en la qual hi participen tots els membres del sistema terapèutic (família + terapeuta). Tot i que depenent del model terapèutic, les hipòtesis s'expliciten més o menys. Més, en teràpia familiar estructural i, menys, en teràpia breu estratègica).
e) El procés de construcció d'hipòtesis segueix un ordre successiu de l'aprofundiment i coneixença del model d'interacció, de l'estructura i del funcionament del sistema. Primer, es formulen les hipòtesis relacionals inicials, després les hipòtesis relacionals sobre el funcionament familiar i finalment les hipòtesis relacionals sobre el símptoma. Tot i així, a la pràctica, el procés és més entrellaçat i es solapen des d'un bon començament els tres nivells.
f) Recollir la informació rellevant inicial per a formular les hipòtesis inicials permet que la família prengui consciència de certes connexions relacionals, "veure la seva realitat d'una altra manera". Es reestructura la situació problema fent visible una perspectiva inicialment invisible pels membres del sistema (justament per ser-ne part constitutiva).
g) Permeten mantenir una distància emocional al terapeuta que evita entrar en el joc relacional de la família.

Alfonsina Blyde


...en relació a les hipòtesis inicials...

Les hipòtesis inicials es formulen a partir de la informació que facilita el derivant que, a vegades, conté hipòtesis, supòsits i judicis formulats des de la pròpia perspectiva teòrica. És important poder rebre-les mantenint un criteri crític que eviti donar-les per vàlides abans de conèixer a la família.
Pel que fa a la demanda, em sembla rellevant conèixer qui és que la formula, ja que és necessari conèixer si la voluntat d'anar a teràpia es deu a la pròpia voluntat o a exigències dels derivants. També em sembla interessant, la diferenciació entre demanda explícita i implícita. L'explícita acostuma a plantejar el problema en termes de causalitat lineal i assenyala a un membre com a objecte de la teràpia; la implícita sovint és més oculta i té a veure amb el joc relacional dels membres que conformen el sistema.

Tanmateix, l'element que em sembla més rellevant és justament la relació entre símptoma/problema i sistema. I, més concretament, en la línea de Papp i Haley formular les hipòtesis a partir de la pregunta: quina funció té el símptoma en el sistema familiar? Qui en surt beneficiat?...

Per exemple (continua als dos altres apartats): família González, quatre fills, de 14,17,19 i 20 anys, família monoparental. En el formulari de derivació s'informa que cinc fills ja s'han emancipat. S'assenyala com a pacient la filla de 17 anys. Es vol derivar a consulta per l'escola per causa de les baixes qualificacions i problemes de relació amb els iguals. La demanda la fa la tutora. La mare l'accepta tot i que no la sol•licita explícitament. La hipòtesis de l'escola: té una manca d'habilitats socials. La hipòtesis inicial del terapeuta: presenta dificultats per a separar-se, per iniciar el procés de construcció d'una vida més independent (adolescència)...

...en relació al funcionament familiar...

Els elements que destacaria a partir dels quals elaborar les hipòtesis familiars són:
Conjugalitat i parentalitat. Els dos eixos de funcions familiars establerts per Juan Luis Linares: conjugalitat harmònica/disarmònica; parentalitat conservada/deteriorada
Regles i patrons relacionals i Sistemes de creences de la família nuclear i la d'origen. Observant l'estructura familiaer podem anar validant o refutant les hipòtesis inicials per afinar les hipòtesis de funcionament familiar. M'interessa la idea en particular de que és justament a través d'indagar les normes i les regles, les implícites, que trobem la via per accedir a les creences que configuren els mites familiars.

Exemple: després de la primera sessió el terapeuta veu que ha de reconsiderar completament la seva hipòtesis ja que la filla desenvolupa clarament el rol de cap d'una família gran i desorganitzada, ha d'assumir les funcions que no pot/vol assumir una mare distant i deprimida. Hipòtesis de filla parentalitzada.


Propostes per a la cura dels equips en serveis residencials

La cura dels equips és responsabilitat dels nivells directius i de les institucions, es refereix a crear i assegurar condicions de treball que transmetin un missatge de preocupació i cura de la institució pels seus equips de treball. Alguns d'aquests factors protectors es refereixen a les condicions mínimes de seguretat en relació al compliment laboral, unes altres es refereixen als estils de lideratge i als estils de supervisió en els llocs de treball.

Hi ha també una co-responsabilitat de tots els membres d'un equip per a cuidar-se els uns als altres (avui per tu demà per mi). Molts dels episodis quotidians de la vida en el centre residencial estan exposats a la vista dels altres, siguin residents o membres de l'equip i cada intervenció educativa o social és única pel moment i la situació. L'opinió i l'assenyalament del que no veiem, o ens costa veure per part dels companys és una de les millors eines per a la nostra salut mental així com el suport i reconeixement en els moments d'incertesa.

L'equip que treballa en aquest camp ha de tenir una remuneració econòmica adequada i sobretot seguretat laboral. Evitar la inestabilitat dels equips i afavorir la cohesió; per exemple en les contractacions del personal.
Cobertura de les institucions Assegurar als professionals les condicions mínimes de resguard de la integritat personal en el treball. Especialment quan en els centres hi ha alguns educands que es mostren especialment agressius. La protecció explícita davant determinades situacions (Ex. Posar una denúncia). La responsabilitat no ha de recaure en el professional només, sinó que ha de ser l'entitat, representada pel director/a del centre qui ha d'assumir el lideratge de la denúncia. Si un no se sent protegit sens dubte condicionarà totes les posteriors intervencions.
Compartir la responsabilitat de les decisions de risc que ha de prendre cada membre de l'equip, per exemple, la proposta de suspensió de visites o permisos amb la família, o tot el contrari. El desgast que implica prendre la responsabilitat en aquest tipus de decisions que tenen alguna probabilitat d'error, pot esmortir-se quan és tot l'equip qui assumeix la responsabilitat per les conseqüències de la decisió.
És necessari crear espais per a anar treballant els problemes quotidians, que oxigenin i ajudin als equips per a continuar endavant. Organitzar espais sistemàtics on tot l'equip tingui l'oportunitat de buidar els continguts més *desestructurants. No endur-se els problemes a casa; no és adequat i a més vulnera l'element de confidencialitat.
Generar espais protegits per a l’explicitació i resolució dels problemes sorgits en l'interior dels equips, desenvolupant estratègies constructives en les quals puguin ventilar-se els desacords i desenvolupar destreses de negociació, consens i respecte de les diferències.
Horari limitat de treball i temps adequats per a la recuperació. Els professionals no han de tornar al centre en els seus dies lliures i la disponibilitat al telèfon mòbil fora del treball ha de limitar-se puix que les trucades van carregades d'angoixa i urgència que no permeten descansar.
Cal cuidar la dependència del treball. Ningú és imprescindible i ha de fomentar-se l'autonomia dintre de la institució. En sistemes molt jerarquitzats, el líder o director està sobrecarregat i és necessari una delegació de responsabilitats. Les persones que treballen en un centre residencial han de construir les seves vides i les seves relacions personals alienes al centre.
Criteris clars i consensuats entre tots i revisats periòdicament dels aspectes fonamentals del treball socioeducatiu. L'equip no ha de transmetre el missatge que s'està disposat a aguantar tot, cal situar les coses, posant límits clars.
Crear espais de distensió en l'equip que permetin relacionar-se en altres àrees i temes. Per exemple, espais lúdics compartits com menjars o sopars d'equip, regals de Nadal entre professionals, “l'amic invisible”.
Reconeixement per part de la direcció i la institució cap als treballadors. Amb petits detalls i gestos es pot manifestar confiança , afecte i respecte i encoratgen en l'acompliment de la tasca
Estils de lideratge democràtics. Els estils de lideratge autoritari i vertical augmenten la probabilitat de reproduir les dinàmiques d'abús a l'interior dels equips i tendeix a silenciar els conflictes.
Permetre demanar ajuda oportuna a supervisors o consultors externs per a elaborar els temes que dificulten l'avanç de l'equip amb estils de supervisió protectors i enfortidors dels propis recursos.
Formació i capacitació permanent del personal dintre de la pròpia institució aprofitant els aprenentatges que es presenten en la vida diària de la institució. Seminaris d'anàlisis de casos, tallers de capacitació en habilitats i tècniques d'actuació amb infants, adolescents i les seves famílies.
Suport de la institució per a la formació externa en àrees pròpies de cada professional.
Crear espais per a pensar i reflexionar en el que es fa. Es dedica poc temps a això i ajuda a contextualitzar i entendre les situacions que s'estan vivint i buscar alternatives i canvis.
Promocionar l'estudi i la presentació de treballs en congressos d'investigació i de reflexió metodològica de la tasca que es va realitzant tractant de conjugar treball pràctic i marc teòric.
Afavorir les relacions vinculades amb  professionals d'altres serveis i xarxes, mitjançant Jornades, Seminaris, visites als centres, que afavoreixin els processos de derivació i complementació d'actuacions amb altres instàncies.
Suport i supervisió per part de la direcció als professionals que comencen. El treball en un centre residencial per la quantitat d'estímuls continus i el contacte directe amb els infants i adolescents suposa un fort estrès en les persones que s'inicien i és necessari cuidar i dur la preparació del personal de forma progressiva, ensenyant i informant, al mateix temps que s'elimina la pressió del treball diari. El personal trobarà respir a estar en aquesta situació de rebre més que donar durant tot el dia.
En algunes institucions es proposen treballs rotatius amb l'objectiu d'evitar l'avorriment i la rutina. Un aspecte important és com donar una sortida laboral a persones que ja no estan amb la disposició anímica per a seguir treballant en un centre residencial, i no obstant això, han creat uns sòlids vincles de dependència fins i tot de fidelitat dintre de la institució. Ajudar a desenganxar-se del centre i veure que quan el treball es converteix en sofriment, i ofereix poques compensacions, cal obrir una porta que faciliti la sortida.
Transmetre confiança i esperança en el que estem fent Existeix molt dolor i desesperança en alguns residents i les seves famílies, són persones en situacions límit i la relació que mantenen amb els professionals, encara distant de ser la ideal, en molts casos, és la millor que han mantingut en la seva vida. És una responsabilitat enorme sostenir aquesta relació. L'esperança és un component de l'estat anímic general del centre residencial.



ADELA CAMÍ I DEALBERT
SUPERVISORA DOCENT EDUVIC-ESCOLA ITINERE
PRESIDENTA I DIRECTORA GENERAL D'EDUVIC SCCL





Licencia Creative Commons
"Propostes per a la cura dels equips en serveis residencials - Supervisió VI" se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported 

Claves para el trabajo con Familias en Proyectos Socioeducativos

Una nueva mirada en los proyectos socioeducativos
Como bien es descrito, el trabajo con familias es un eje muy importante de la intervención con los niños y los adolescentes en los proyectos socioeducativos.

Partiendo de la premisa de que la familia es un sistema, y que lo que sucede incide directamente en cada uno de sus miembros, trabajar con la familia nos permite garantizar  el mejor bienestar de los niños y adolescentes.

Los proyectos socioeducativos de medio abierto; son servicios diurnos, dirigidos a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, que realizan un trabajo educativo, fuera del horario escolar, desde la educación social, dando apoyo, estimulando y potenciando el desarrollo de la personalidad y la socialización; la adquisición de aprendizajes básicos, y lúdicos, que compensan las deficiencias socioeducativas del colectivo atendido.

Fotografia: danielavladimirova
Los proyectos socioeducativos de medio abierto en sí mismos, gozan de diferentes puntos fuertes, convirtiéndose en instrumentos que garantizan el seguimiento integral del niño o adolescente; entre otros, la proximidad relacional, la integración en la comunidad o barrio, el perfil de los profesionales, el seguimiento individualizado, el trabajo transversal. Los espacios de participación y las actividades formativas para familias, constituyen las bases de un servicio, que ofrece a la comunidad o barrio y a infancia y adolescencia en riesgo, un contexto contenedor y educativo que contribuye y suma a los otros servicios educativos, convirtiéndose a menudo en un contexto de referencia para familias, niños y adolescentes, que se sienten muy vinculados y acogidos, y donde obtienen respuestas a las necesidades socioeducativas.

Los proyectos socioeducativos de medio abierto se han consolidado en la red de Atención Primaria, constituyéndose como un servicio de referencia, trabajando en red con Servicios Sociales, Escuelas, y servicios de Salud mental.

Por todo ello, el trabajo con familias, en el marco del medio abierto, es fundamental, ya que como hemos comentado, la familia es un sistema abierto, en constante interacción, y garantizar la intervención con familias es asegurar la trasformación del  contexto socializador primario de los niños y adolescentes: LA FAMILIA.

Uno de los  modelos que nos permite dar respuesta a todo lo planteado es el Modelo de Intervención Sistémica con familias.
A continuación, se describen algunas de las claves de dicho modelo a partir del cual la mirada de la familia cambia, y por ende, la intervención que realizamos. Supone un cambio de paradigma en el que podemos basar nuestras intervenciones como educadores, teniendo en cuenta elementos clave para el desarrollo de las familias:
Entender:


1. La FAMILIA COMO SISTEMA ABIERTO. La familia es un sistema, un conjunto de elementos dinámicamente estructurados cuya totalidad genera unas normas de funcionamiento. La familia se compone de subsistemas, entre los cuales debe haber una buena diferenciación y una jerarquía que permita ejercer sus funciones. (Subsistema parental, subsistema conyugal, subsistema fraterno, subsistema filial).


Es abierto porque intercambia información con su entorno. Por lo tanto, es modificado por su entorno y al mismo tiempo lo modifica.
La familia se rige por el principio de totalidad, un cambio en un miembro del sistema afecta a los otros, puesto que sus acciones están interconectadas mediante pautas de interacción.


2. CIRCULARIDAD vs LINEALIDAD: La familia se rige por el principio de Circularidad, por la interconexión entre las acciones de los miembros de un sistema. Las pautas de causalidad no son nunca lineales sino circulares. Esto nos permite alejarnos de la mirada lineal, en la que muchas veces el niño o adolescente es etiquetado, reduciendo así diferentes dinámicas relacionales que le afectan. No es lo mismo un niño diagnosticado de TDH, que un niño que ha aprendido que con el movimiento activa a una mamá o a un papá pasivo que no responde a sus necesidades emocionales. O un adolescente sintomático, que a mayores conflictos de sus padres, manifiesta  más síntomas.  Desde este punto de vista, evitamos reduccionismos y ampliamos la mirada. Podríamos añadir “Hijos con síntomas pequeños, padres con problemas pequeños, hijos con síntomas grandes, padres con problemas grandes”



3. EQUIFINALIDAD - RESILIENCIA: Equifinalidad vs determinismo. Una persona no está determinada de por vida por sus experiencias vividas. La equifinalidad es una idea muy relacionada con el concepto de resiliencia, según el cual una persona puede salir fortalecida de una situación dolorosa. Saber hallar puntos de resiliencia, convertirnos como educadores en agentes de resiliencia,  entenderlos desde la equifinalidad, permite ampliar la mirada y ajustar la intervención educativa.



4. HIPÓTESIS TRIÁDICAS vs DIÁDICAS. Estableciendo hipótesis  o suposiciones tríadicas y no diádicas del funcionamiento familiar, nos permite entender a la familia como un todo organizado, con pautas de funcionamiento interconectadas entre sí, que se rigen por el principio de totalidad y no de sumatividad.



5. CRISIS. Entender la crisis como un momento de la familia en el que se flexibilizan las fronteras y se reestructura el sistema. La familia se moviliza, aunque en ocasiones lo  haga hacia el equilibrio disfuncional. Es entonces cuando como profesionales podemos intervenir, de cara a identificar las tensiones que afectan al sistema, y explicitarlas. Muchas veces como profesionales, ante la crisis nos paralizamos, y valoramos la no intervención. Precisamente, lo que plantea este modelo, es entender la crisis como un momento de cambio. Sin crisis estamos ante el no cambio. La  metáfora del iceberg describe muy bien cómo, en las crisis, sólo se atisba la punta, pero lo que sustenta el equilibrio disfuncional del sistema familiar no es visible, y es en eso en lo que debemos basar nuestra intervención.


Si tenemos ante nosotros a un adolescente trasgresor, que durante las últimas semanas ha incrementado las conductas de riesgo, y además hace provocaciones en nuestro contexto, podemos entender que, en primer lugar siente el espacio del medio abierto como un contexto capaz de contenerle emocionalmente. Haciendo alusión a la metáfora del iceberg, podríamos hipotétizar que en su entorno familiar no se siente contenido, que probablemente no tiene referentes claros y se está movilizando de cara a hacer visible el malestar familiar, sacrificándose y, con sus síntomas, esperando ser mirado.


6. TRABAJO DESDE LA CAPACIDAD: En nuestras intervenciones el punto de partida han de ser las herramientas de las que dispone la propia familia. Muchas veces nuestras intervenciones son fallidas, por ello debemos de reflexionar si ante nuestra propuesta, estamos barajando sus propios recursos.

Sólo si vemos capacidad en la familia podremos intervenir, sino metacomunicamos la incapacidad en nuestra intervención. Ante situaciones atascadas, la recomendación es la búsqueda de la capacidad. Si caemos en el déficit, éste rápidamente se retroalimenta. Detenernos y rescatar la capacidad nos permitirá hacer una buena intervención y continuar ampliando la mirada evitando caer en reduccionismos disfuncionales.



Propuesta de intervención con familias

Debemos esclarecer cuales son las funciones básicas de la familia, para poder trabajarlas en nuestros contextos. En primer lugar, proporcionar los vínculos necesarios para que se realice el proceso de individualización de sus miembros, porque es en el grupo primario donde comienza para la persona la socialización. A nivel intrafamiliar, persigue el desarrollo y protección social de sus integrantes en el proceso de individualización, y a nivel extra familiar,  pretende la acomodación a una cultura y su trasmisión en el proceso de socialización...

La función del síntoma


El síntoma comunica, es una forma de comportarse en el sistema, es un fragmento de la conducta que ejerce efectos profundos sobre todos los que rodean a la persona identificada como problema. La persona que expresa el síntoma se comunica mediante éste, de manera que todos los demás miembros de ese sistema son influidos por esa conducta.


Fotgrafia: Frans Persoon
El síntoma no se entiende como algo negativo, si no todo lo contrario, su función es homeostática en el sistema familiar, equilibra y otorga supervivencia al sistema. El síntoma cumple la función de mantener en equilibrio el sistema. Y la terapia va dirigida a intervenir activamente en el sistema para modificar las secuencias comunicativas defectuosas. Esa conducta perturbadora expresada a través del síntoma se da en la interacción, en relación con alguien y que al parecer dicha interacción tiende a mantenerla y perpetuarla. Y mientras subsista la necesidad familiar que le dio origen el síntoma se mantendrá.

El modelo sistémico emplea la Causalidad Circular, en la que se tiene en cuenta cómo influyen las consecuencias en las causas. En el contexto individual, la intervención irá dirigida, por ejemplo, a la modificación de conductas de la persona identificada como problema, mientras que en la sistémica, estas conductas se podrían entender como un componente más de una mala relación familiar.

El síntoma resulta útil puesto que es fundamental para entender que está sucediendo en el sistema. Entendiendo a la familia como un sistema en constante interacción de sus miembros, cada una de las reacciones de éstos influyen en el resto. El principio de circularidad es evidente, todos influyen en todos, y por tanto la relevancia del síntoma nos aporta información respecto al funcionamiento del sistema. Si aparece un síntoma en un miembro del sistema, tendríamos (de acuerdo con el paradigma sistémico) que comprenderlo dentro del sistema donde apareció y en sus interacciones.

El síntoma es útil puesto que define la situación familiar, nos aporta información respecto a la familia y se integra dentro de las reglas del propio sistema. En ocasiones protege y encubre, y a la vez libera de responsabilidad a quien lo porta. Y algunos casos también distrae la atención de problemas mayores en la familia que de afrontarlos directamente supondrían un peligro para el sistema.

Por otra parte el síntoma también puede otorgar durante su permanencia otro status a la persona que lo expresa, y sobretodo el síntoma da entender que la situación familiar es insostenible y que requiere de una transformación, de cambios cualitativos de segundo orden.

Pero cómo intervenir? Cómo abordar el síntoma? Es bien sabido que lo fácil es pedir que las cosas cambien, no cambiarlas. La primera demanda suele ser hacer desaparecer aquello que se considera el problema, el síntoma. Pero realmente éste sólo esconde una problemática seguramente mayor. Por tanto, el objetivo de la terapia no priorizará la eliminación del síntoma.

Para entender el desencadenante del síntoma hay que tener en cuenta a la familia como un sistema entre varios que configuran la interacción de la persona con su medio. La persona forma parte del sistema familiar pero también éste está influido por sistemas externos en interacción, como la escuela y el trabajo, que pueden llevar a la construcción de síntomas. Es importante no caer en la idea preconcebida de que el síntoma es el resultado de la disfuncionalidad, el sistema no es causa ni el síntoma efecto, o viceversa sino que el sistema y el síntoma están en constante interacción.

También no hay que restarle importancia a la persona en el enfoque sistémico. Así como sus efectos biológicos. De esta manera el propio enfoque sistémico debe ser flexible en este punto según la situación en la que nos encontremos. Cuando se recibe al demandante (persona, pareja, familia, grupo), es importante iniciar nuestro trabajo definiendo desde qué alternativa de actuación, se puede ayudar a esta persona y su sistema, incluso tenemos que dirimir si se trata de una situación sin solución. En este punto es importante la distinción que hace Watzlawick entre problema y dificultad. En el primer caso podemos promover alguna acción para resolverlo, en el segundo caso no, así podremos valorar si es pertinente la acción del profesional terapéutico. También debemos valorar si es necesaria una derivación para poder dar opción a otro profesional que tenga competencias en la dificultad que plantea la familia


A continuación os facilitamos los enlaces a las referencias bibliográficas y sus autores para la realización del artículo:

Título: Introducción a la sistémica y terapia familiar
Autor: Luís Cibanal Juan
Editorial: Club Universitario 

Título: Técnicas de Terapia familiar
Autor: S. Minuchin
Editorial: Paidós



EVA HIJALBA
Psicóloga
Master Terapia Familiar Socioeducativa EDUVIC·Escola Itinere


Licencia Creative Commons"La función del síntoma" se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported


Professionals de la Xarxa Itinere


Aquí podeu veure un mapa que reflecteix la localització d’origen dels diferents professionals que han passat o estan en aquests moments participant en els diferents cursos de formació d'EDUVIC·Escola Itinere
De sempre, les xarxes socials han facilitat la socialització, la integració de les persones a la comunitat i el suport als seus membres en moments de crisi, transició o dol. Les xarxes socials digitals permeten la proximitat de les persones i afavoreixen la seva comunicació, a més de socialitzar l’accés al coneixement i la seva creació.
És voluntat d'EDUVIC convertir l’Escola Itinere en una plataforma per a la creació de la Xarxa Itinere de professionals i entitats per la creació i socialització del coneixement, l'intercanvi d'experiències  i bones pràctiques i la recerca. Des de l'Escola, doncs, es convida a tothom a adherir-se a la xarxa amb la finalitat de donar resposta a les realitats emergents i ajustar la pràctica professional a les necessitats de les persones, sabent que les sinèrgies generen un efecte més gran que qualsevol acció individual. 

Un Dios Salvaje, con retraso


Me gustaría empezar el 2013, y ya empezamos tarde, hablando de cine. El otro día vi Un Dios salvaje, de Polanski una película que no sé por qué no había visto antes,  después de haber oído comentar tanto de ella y de recomendármela tanta gente . Fecha de 2011. La verdad es que sí lo sé.  El 2011-2012 he andado tan ocupado en el aprendizaje del cambio de pañales, del arte de la alta cocina de la trituración de alimentos y del hablar y reír con onomatopeyas, que la frecuencia de mis visitas a las salas de cine se ha visto drásticamente mermada. A parte de por la subida del IVA que hace que el ir al cine se haya convertido en una tragedia económica. Evidentemente.

Pero ocupémonos de la película. Un Dios Salvaje es un cóctel orgásmico de emociones, para cualquier espectador, pero para los profesionales que trabajan cerca del mundo de la intervención con familias y que son también padres resulta un posgrado acelerado de el qué, el cómo y el cuándo se debe intervenir en un conflicto con un menor. Un relato en el que coexisten dos historias paralelas que se mezclan pero no se tocan. La primera de ellas, una pelea entre dos niños que termina en una agresión, nos sitúa en la segunda; en la escena en la que sus padres tienen un posterior encuentro con tal de, de una forma civilizada, buscar de mutuo acuerdo una resolución amistosa del conflicto entre sus hijos y cuál es la mejor fórmula con tal de que puedan hacer las paces. En un instante, las formalidades de lo políticamente correcto, la buena voluntad, lo moralmente apropiado, la cortesía del café y del pastel, dan paso a un baile de emociones, agresiones, críticas y reproches. Siempre en el mismo escenario, siempre la misma decoración. Polanski ha sido muy fiel a la obra de Yasmina Reza, es una película muy teatral.

Todos tienen razón y todos se equivocan. Lo que empieza siendo un intercambio de ideas y buenas prácticas sobre las mejores maneras y fórmulas de educar a los hijos acaba torciéndose hacia los conflictos parentales y dando de rebote a cuestiones de género. Ambas parejas entran en un circuito de alianzas y coaliciones distintas entre los cuatro personajes que acabaran por romper la homeostasis de ambos subsistemas conyugales, mientras los niños...

Volviendo al mundo de la paternidad y del profesional de la intervención familiar. ¿Cómo actuaríamos como profesionales en la mediación con los padres de un conflicto entre niños que termina con agresión? ¿Debemos intervenir? ¿Debemos guiar/acompañar hacia lo políticamente correcto y lo moralmente apropiado? O ¿debemos dejar al mismo tiempo esas rendijas por las que debe fluir el instinto humano? Y como padres, ¿qué hubiéramos hecho/dicho?
Confiemos en las capacidades de los niños. No son tontos.
Vean la película. Disfrútenla. Y si ya la han visto, ya me dirán.













Responsable de Comunicació EDUVIC-Escola Itinere

Licencia Creative CommonsUn Dios Salvaje, con retraso" se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported


Los vínculos afectivos cuando las mamás son adolescentes tuteladas


Aprovecho este espacio para plantear algunas preguntas para la reflexión, el debate y la construcción de la intervención. De alguna manera, la narrativa reflejada en este artículo de blog está relacionada y construida en base al proceso de intervención que llevamos a cabo en el contexto de la RESIDENCIA MATERNAL ANTAVIANA d'EDUVIC SCCL, a cuyos profesionales nos resultarán muy útiles las aportaciones que podáis realizar, con lo cual ahí va nuestro agradecimiento por adelantado.

¿A QUIEN “CUIDAMOS” Y COMO CONSTRUIMOS LOS PROCESOS DE  VINCULACIÓN CUANDO LOS PROFESIONALES ASUMIMOS LA RESPONSABILIDAD DE ATENDER Y DAR RESPUESTA A LAS NECESIDADES DE LAS ADOLESCENTES TUTELADAS QUE SON MADRES???  Son, entre otras, algunas de las preguntas que nos planteamos  en diferentes momentos los profesionales, que desarrollamos diversos roles en el ámbito de la atención a las madres adolescentes que están en situación de tutela.

Y desde la mirada sistémico-relacional,¿ cómo lo hacemos?
¿Cuidamos a la mamá para que cuide a su bebé? ¿ cuándo intervenimos los profesionales atendiendo al bebé?, cuando la mamá se muestra poco atenta, porque no sabe, porque no puede,……..porque ella misma necesita ser cuidada? ¿Construimos un vínculo afectivo saludable con la mamá adolescente para que ello favorezca que ella misma vaya sumiendo las funciones maternas? ¿Cómo hacer para no invadir, suplantar, desconfirmar, ningunear,..?

Y LA COMPLEJIDAD ESTÁ SERVIDA!!!!

En la película “El Camello que Llora” podemos observar como los cuidados hacia la madre son favorecedores del vínculo maternofilial.

Fragmento "El Camello que llora" from Escola Itinere on Vimeo.

Nos preguntamos también, ¿qué hacemos con los vínculos que la adolescente ha construido en su ámbito “familiar de origen” y “familia creada”?; vínculos que denotan cierta fragilidad y que tienen algo que ver con la manera de hacer, sentir y construir su presente y su realidad.
¿Podemos facilitar que las figuras parentales “reparen” de alguna manera aquellas heridas producidas, el dolor y sufrimiento causado? Es decir, todo aquello que está relacionado con su situación de “adolescentes tuteladas”, todo aquello que nos viene narrado en los informes, en las coordinaciones……

 ¿Podemos favorecer que puedan construir la relación de otra manera que les permita disfrutar a la vez que generan bienestar y favorecen la crianza del nuevo miembro de la familia? Podrían cuidar a su hija que ha sido mamá, de manera saludable, en esta etapa compleja para la adolescente, desde una mirada diferente hacia ellos como familia y hacia su hija como madre???

Y ¿qué hacemos con el padre del bebé?, que bien pudiera estar presente o ausente, que pudiera ser o no la pareja de la adolescente. Con que objetivos lo incluimos en el trabajo con la adolescente y su bebé??? Y su propia familia de origen, qué papel juega en esta complejidad? Cómo se posicionan respecto a la adolescente y su maternidad? Que historia han construido sobre su hijo y la nueva configuración familiar?? Podemos ayudarles a que puedan construir una narrativa útil y unos vínculos saludables? Podrían tener una función cuidadora hacia la adolescente y su bebé?? Y cómo facilitarles la comunicación con la “otra familia de origen”?, la de la mamá claro!!

Y si la pareja de la adolescente no es el padre del bebé, pero tanto ella como él desean que asuma funciones parentales y así lo hace, ¿lo incorporamos en la intervención con qué objetivo? ¿Y la familia de esta pareja actual, cómo participa en el proceso?
A menudo observamos cómo el nacimiento de su bebé puede suponer y/o puede estar relacionado con un proceso intenso y necesario de construcción de su IDENTIDAD e INDIVIDUACIÓN en base a unas expectativas que implican un nivel de complejidad que resulta difícil de manejar, tanto para ellos como para los profesionales.  Y Cómo ello adquiere sentido y coherencia en la historia que ha elaborado sobre sí misma y sobre su entorno familiar más próximo.

Construimos unos constructos, entre otros, el de “ ADOLESCENTES Y/O MADRES” “tuteladas”, que nos facilitan en ocasiones la definición del proceso de intervención, y de alguna manera estamos planteando la explicitación de uno de los DILEMAS que tenemos y tienen que afrontar los diferentes personajes que formamos parte del contexto de intervención: profesionales, Institución, adolescente y familia.

Y además como parte del proceso, hemos de hacer pronósticos, identificar riesgos, plantear propuestas de futuro más inmediato. Y construir unos vínculos saludables en EL EQUIPO DE TRABAJO y con los demás SERVICIOS y EQUIPOS  EXTERNOS que intervienen, para que la complejidad del sistema de intervención no suponga un “riesgo y/o un problema añadido”.





Licencia Creative Commons
"Los vínculos afectivos cuando las mamás son adolescentes tuteladas" se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported