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Los procesos en la resiliencia familiar segun Froma Walsh

La Resiliencia Familiar es un concepto proveniente del campo de la física, con diferentes significados según los ámbitos aplicados, pero con el común denominador que es una capacidad para soportar adversidades y recuperarse de ellas con éxito.

En relación a los primeros estudios sobre la resiliencia individual,  existen dos grandes grupos de teóricos:
- los estadounidenses: el concepto hace principalmente referencia al proceso de afrontamiento que ayuda a la persona a mantenerse intacta
- los franceses: vinculado al concepto de crecimiento postraumático; la capacidad de salir indemne de una experiencia adversa, aprender de ella y mejorar.

Ya en el siglo XXI el avance fue notable, considerando la resiliencia como una construcción relacional selectiva (Kalawski & Haz, 2003) y bastante presente en la vida cotidiana (Masten & Obradovic, 2006).

Estas dos ideas condicionaron los estudios a realizar, llegando finalmente a un modelo eco-sistémico de la resiliencia humana (Masten & Obradovic, 2006), con una visión multidisciplinaria.

Estas ideas, y esta visión quedan muy bien recogidas en la definición que da R. Pereira sobre la resiliencia individual, convirtiéndose en el preámbulo del nuevo concepto: Resiliencia Familiar.

“La resiliencia es un proceso dinámico, que tienen lugar a lo largo del tiempo, y se sustenta en la interacción existente entre la persona y el entorno, entre la familia y el medio social. Es el resultado de un equilibrio entre factores de riesgo, factores protectores y personalidad de cada individuo, funcionalidad y estructura familiar, y puede variar en con el transcurso del tiempo y con los cambios de contexto. Implica algo más que sobrevivir, más o menos indemne, al acontecimiento traumático, a las circunstancias adversas. Incluye la capacidad de ser transformado por ellas e incluso construir sobre ellas, dotándolas de sentido, y permitiendo no sólo continuar viviendo, sino tener éxito en algún aspecto vital y poder disfrutar de la vida. La resiliencia se construye en la relación”. 
(R. Pereira)





Segun FROMA WALSH, el foco de la Resiliencia Familiar se sitúa en la familia (como unidad funcional) y a los procesos que en ella se dan, así como el entorno social en el cual se desarrolla. Es por eso que Walsh defiende:
- Una perspectiva ecológica, porque los problemas son fruto de la interacción entre la vulnerabilidad familiar y los contextos sociales, por eso estos últimos se pueden interpretar como ambientes útiles para propiciar la resiliencia.
- Una perspectiva de desarrollo, dado que las capacidades de superación y afrontamiento van variando a lo largo del tiempo, según la previsibilidad de estos, etc.

Los PROCESOS CLAVE para la resiliencia familiar, según Walsh son: Sistema de Creencias, Patrones de Organización y Procesos Comunicativos, los cuales tienen su VINCULACIÓN CON
LA VISIÓN SISTÉMICA.

El Sistema de Creencias sirve a la familia para dar sentido a lo que les esta pasando. Trabajar las creencias implica: dar sentido a la adversidad, generar una mirada positiva, y contar con la trascendencia y la espiritualidad.

A través de la terapia sistémica se trabaja para co-construir nuevos significados con la familia, empoderandola y transmitiéndole que puede hacerlo. La narrativa y los relatos (la construcción de significados a través de las palabras) elaborados por las emociones causadas por los hechos traumáticos, nos ayudan a integrar la propia historia (Bertram Cohler). Una narrativa que potencia la resiliencia familiar tiene que estar basada en aquellas creencias compartidas, que aumenten las opciones para resolver los problemas, para alcanzar la salud y el crecimiento común.

El trabajo a partir de los Patrones de Organización busca que la familia llegue a ser flexible (apertura al cambio, estabilidad en medio de la crisis, liderazgo fuerte, igualdad en el sistema parental….), muestre una aptitud para el cambio, y sepa y pueda contar con los recursos sociales y económicos (seguridad económica, movilización de redes sociales…).

La flexibilidad del sistema aporta el equilibro necesario entre la homeostasis y la morfogénesis. Será en los aspectos estables como las reglas, los roles, los patrones de interacción (rituales y rutinas) donde los individuos encontraran la seguridad, pero a la vez todos estos aspectos tienen que ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a las situaciones adversas. Como diría Walsh, “dar un salto adelante”.

En relación a la conexión emocional, la intervención irá encaminada al establecimiento de fronteras claras entre miembros y entre generaciones preservando así la organización jerárquica, reforzando el liderazgo y la autoridad, al mismo tiempo que ofreciendo un sentimiento se seguridad a todos los miembros de la familia.

Los recursos sociales y económicos también forman parte de este grupo. Haciendo referencia al concepto de sistema abierto defendido por Satir y Whithaker (entre otros) toma importancia el papel de los recursos sociales y la familia extensa como factores de protección ante las crisis.

Finalmente, los Procesos Comunicativos ayudan a expresar las emociones abiertamente, a clarificar situaciones ambiguas, a dar respuestas empáticas, y a promover la colaboración como método para resolver problemas. Aspectos que cambian un modo de reaccionar crítico ante las adversidades, por una postura positiva hacia el futuro. Walsh delimita cuales son las características más importantes para que una buena comunicación ayude a crear resiliencia familiar. La claridad y la congruencia en los mensajes, la expresión emocional sincera (conectando con la idea de inteligencia emocional de Goleman), y la resolución cooperativa de los problemas.

A modo de conclusión, haciendo algunas REFLEXIONES SOBRE LA APLICABILIDAD DEL CONCEPTO EN LA TERAPIA, se pueden utilizar las ideas de Walsh como mapa conceptual a la hora de diseñar las intervenciones con las familias. Teniendo en cuenta la importancia del sistema de creencias y por consiguiente los relatos narrativos que genera, una de las tareas principales de la terapia consistirá en el esfuerzo por ayudar a la familia a reorganizar su relato de vida, e aquí la importancia de las técnicas narrativas.

Haciendo una mirada más amplia de los modelos de organización del sistema familiar será importante una intervención multisistemica, con representación de todos los
agentes implicados.

Y finalmente, en el ámbito de los procesos de comunicación destacar la importancia
del trabajo en red y las coordinaciones entre servicios a la hora de la intervención.

GLÒRIA TORRENTS
Psicòloga i Terapeuta Familiar.




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Un cuento metafórico para la familia

Realizar una devolutiva a una familia que ha mostrado una evolución positiva en su proceso terapéutico puede realizarse de muchas maneras...una de ellas, sería el cuento metafórico.  El empleo de la narrativa nos puede servir para redefinir el problema y al mismo tiempo generar un espacio  que  les anime a escuchar y les haga sentirse apoyados y respaldados.

Antes de iniciar con la devolutiva en forma de cuento , hagamos un breve resumen de las distintas etapas por las que ha pasado el proceso terapéutico realizado:


I. La  familia se presentan como una familia  feliz donde el único miembro problemático es Juan, el hijo pequeño.

II. Posteriormente se reconocen, además, otras dificultades familiares donde el conflicto parental y conyugal son omnipresentes. 

III. Se evidencia un alejamiento emocional de los cónyuges así como una fría y distante relación en el subsistema fraternal. 

IV. Se observa la existencia de coaliciones y alianzas producidas por la dinámica familiar.

V. Se orienta a los padres a posicionarse ante esta situación, ya que entienden que su actitud está afectando el funcionamiento familiar y comprenden que la conducta de Juan puede corresponder a una protesta ante los problemas familiares.

VI. La mejora producida en el subsistema conyugal y parental ha propiciado una mejora en la conducta de Juan, así como en el subsistema fraternal.

VII. La familia ha empezado a funcionar como un sistema saludable y nutricio, donde cada subsistema tiene los límites mejor definidos y donde la cooperación, la unión, la comunicación, la empatía, etcétera tienen cabida.



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EL CUENTO: La tiza mágica

Buenas tardes familia. Durante varias sesiones cada uno de vosotros me habéis explicado un precioso cuento, el cuento de la vida de la familia Pérez Grau.

Hoy me toca a mí explicaros un cuento, que he escrito pensando en todos vosotros; se titula, La tiza mágica.

Dice así:

En un país y en un tiempo no muy lejano, vivían dos familias, cada una de ellas con sus hijos e hijas. Ambas familias eran muy trabajadoras y en ellas, las madres jugaban un papel muy importante. De esas familias, los hijos mayores  se enamoraron, cuando todavía eran muy jóvenes; y  el amor que sentía el uno por el otro era tan grande que decidieron compartir su vida, juntos. El día de su boda recibieron muchos regalos, enseres, objetos de decoración y hasta un poco de dinero, que les permitiría empezar su vida en pareja con un poco de tranquilidad. Pero uno de los regalos que les hicieron era muy especial: una caja de tizas mágicas. La persona que se las regaló, al que ninguno de los dos recuerda haber invitado les dijo:

- Aquí os dejo un regalo muy especial. En esta pizarra, cualquier cosa que dibujéis se hará realidad, pero cuidado con dibujar cosas vivas porque todo lo que dibujéis el viento se lo puede llevar.

Los nuevos esposos no entendieron muy bien lo que quería decir este mago y empezaron a dibujar: primero se dibujaron a ellos mismos, viviendo en una casa, con un coche, …y todo iba apareciendo de la nada. Hasta que un día decidieron dibujar a dos bebés; primero a una niña y luego a un niño.  Al poco de estar casados la familia había aumentado hasta ser cuatro personas la que la formaban. El cuidado de los niños les ocupó tanto tiempo que ambos olvidaron la caja de las  tizas y la advertencia del mago. El padre cada día tenía que trabajar más fuera de casa por lo que llegaba muy cansado. La madre se ocupaba de los niños y del hogar, casi siempre en solitario,  y deseaba ver a su marido, pero éste llegaba tan cansado a casa que no era capaz de escuchar lo que le decía su mujer. Por lo que poco a poco, esa relación se fue deteriorando, hasta el punto que los hijos ya no querían que sus padres se enfadaran y, especialmente el hijo pequeño, se sintió desplazado por el malestar que le producía ver cómo sus padres cada día se peleaban más. La hija también sufría al ver cómo su madre lloraba en la habitación y por ello, se hizo la compañera de la madre, y empezó a cuidarla, como si ella fuera su verdadera madre.

En un momento crítico, donde la familia no sabía por qué su vida se había deteriorado tanto, alguien llamó a su puerta: era el mago que pasaba por su aldea y les preguntó si recordaban el mensaje que les dio el día de su boda:

“En esta pizarra, cualquier cosa que dibujéis se hará realidad, pero cuidado con dibujar cosas vivas porque todo lo que dibujéis el viento se lo puede llevar”.

Entonces se dieron cuenta que hacía años que no sabían nada de esa pizarra y ambos padres se pusieron a buscarla por toda la casa. Era la primera cosa que hacían juntos desde hacía años. Y cuando la encontraron no pudieron hacer otra cosa que emocionarse y sus ojos se llenaron de lágrimas: el dibujo que casi se había borrado era el que se hicieron el día de su boda. Estaban fantásticos, elegantes, felices. Pero apenas era reconocible. Encontraron la caja de tizas y ambos decidieron volver a dibujarlo. Mientras lo hacían, volvían a recuperar aquéllos recuerdos que los unieron, las promesas que se hicieron y cómo vibraban el uno con el otro, sólo cogiéndose de la mano. Conforme el dibujo iba cogiendo forma, la pareja volvía a sentirse unida y el proyecto de vida que ambos hicieron cuando eran muy jóvenes, volvió a ser una realidad en este momento.

-¿Qué os ha parecido el cuento?, ¿hay alguna cosa que os evoque algún recuerdo o experiencia?
Pues es precisamente ésta la devolución que os quiero dar. Aunque haga muchos años que vivís juntos no por eso se tiene que dar por sentado que no hace falta preocuparse por el otro, ya que la relación de pareja hay que seguir cultivándola, tanto como adultos que se siguen queriendo, como padres que tienen que hacer mayores a sus hijos y enseñarles, también a ser felices. El reencuentro que habéis tenido ha sido el mismo que el de los protagonistas del cuento: volver a dibujar el proyecto que os unió y sólo recordar los que sentíais el uno por el otro ha conseguido que volváis a necesitar estar juntos. Y vuestros hijos, os lo han agradecido porque os quieren ver felices y sin conflictos familiares. En una ocasión os dije que los hijos bailan la música que los padres tocan, y eso se produce tanto para la buena música como para la mala. Ese baile que ahora habéis recuperado a vuestros hijos les encanta y a vosotros os ha devuelto la felicidad de vivir en pareja.

JOAN TORRALBA
Psicopedagog





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Musicoterapia en Terapia Familiar

La Musicoterapia, utilizada desde hace más de seis décadas como tratamiento eficaz para diferentes problemáticas individuales y grupales, no cuenta con demasiadas investigaciones sobre su utilización en el ámbito de la Terapia Familiar.

La Musicoterapia como una disciplina que a través del sonido, el silencio y el movimiento pretende contribuir a la restauración de la salud, y el bienestar de un paciente identificado y el sistema familiar al cual pertenece, incidiendo sobre los patrones relacionales disfuncionales y rescatando las capacidades individuales y grupales con las que cuentan.

En el IX Congreso Mundial de Musicoterapia que se realizó en 1999 en la ciudad de Washington, Estados Unidos, hubo un reconocimiento por parte de la comunidad de musicoterapéutas de todo el mundo, de cinco modelos teóricos (Schapira, 2002):

Modelo de Musicoterapia Behaviorista o Modelo Conductista.
Modelo de Musicoterapia Analítica de Mary Priestley.
Modelo Benenzon.
Modelo Nordoff Robbins o de Musicoterapia Creativa e Improvisacional.
Modelo GIM.

Algunas de las fuentes principales que nutren la epistemología de la Terapia Familiar coinciden con los principios fundamentales de la Musicoterapia:

Principio holístico: Mirar a un todo funcional y comprender la interdependencia de sus partes, o sea, analizar cómo una determinada parte de un todo se relaciona con las otras partes del mismo todo. En todo cambio terapéutico en el que interviene la música se ven involucrados las áreas fisiológica, cognitiva, emocional, social y espiritual.

Principio ecológico: Tener en cuenta al individuo inserto en su medio. La teoría sistémica considera un sistema (individuo) inserto en otro sistema (familia), el cual a su vez está incluido dentro de otro (sociedad). La musicoterapia también toma en cuenta a las personas con respecto a sus relaciones interpersonales, a los hechos significativos que les acontecen y los integra al devenir terapéutico.

Principio de circularidad: Todos influyen en todos, la actividad de uno de los elementos tiene la capacidad de variar el contexto en que se sitúa.

Principio homeostático: La música contribuye a la homeostasis intelectual, social, familiar, etc. del individuo, a su equilibrio personal.

Segunda cibernética: En la teoría sistémica, el concepto de sistema terapéutico alude a la inclusión del terapeuta en el sistema familiar (el terapeuta debe tener en cuenta como afecta su inserción al sistema). En la musicoterapia, el terapeuta es el encargado de observar y guiar lo que acontece en la escena terapéutica, pero como parte del sistema observado.


La Terapia Familiar contempla a las familias desde su sistema de roles, a partir del conjunto de funciones que asume cada miembro; dicha relación de roles es también inherente a cualquier actividad musical, lo que hace que en determinadas circunstancias haya solistas y acompañantes, y como tal, es abordada desde la Musicoterapia. La Musicoterapia, al igual que la Terapia Familiar, centra su mirada en las reglas, musicales y familiares respectivamente, entendidas éstas como los “acuerdos” entre los miembros de la familia – experiencia musical para obrar de un determinado modo. La Terapia Familiar plantea que un sistema familiar aglutina diferentes subsistemas (conyugal, parental, fraterno, etc.), de la misma manera que la Musicoterapia entiende que la música, concretamente su organización instrumental, está compuesta por diferentes subsistemas musicales: percusión, cuerda y viento. En conclusión, cualquier actividad musical grupal representa una metáfora perfecta de cómo funciona un sistema familiar, y viceversa, la conjugación de objetivos comunes e individuales bajo un sistema de reglas compartido, la adecuada definición de roles y la comunicación entre los miembros como pilar fundamental, son parte de los elementos necesarios para que tanto la experiencia familiar como musical sea positiva.

Hipòtesis relacionals en el treball terapèutic amb famílies


Enumero els elements clau que fan de les hipòtesis relacionals una eina útil pel treball terapèutic amb famílies:

a) Funcionen a mode de fulla de ruta per a la intervenció. No necessàriament han de ser exactes, ni vàlides des del principi . El procés terapèutic és en sí mateix un procés de validació o refutació d'hipòtesis. El criteri de pertinença s'avalua sobre la base de les retroalimentacions, és a dir, les respostes que donen els membres a les intervencions plantejades.
b) Les hipòtesis permeten dissenyar intervencions que, alhora, permeten descobrir la informació crucial per continuar avançant en la direcció del canvi (Papp, 1990).
c) S'esdevé un procés successiu d'avaluació/valoració i intervenció, s'influeixen mútuament, conformen un procés cíclic.
d) La intervenció sistèmica és, des d'aquest punt de vista, una investigació dinàmica basada en la validació d'hipòtesis relacionals en la qual hi participen tots els membres del sistema terapèutic (família + terapeuta). Tot i que depenent del model terapèutic, les hipòtesis s'expliciten més o menys. Més, en teràpia familiar estructural i, menys, en teràpia breu estratègica).
e) El procés de construcció d'hipòtesis segueix un ordre successiu de l'aprofundiment i coneixença del model d'interacció, de l'estructura i del funcionament del sistema. Primer, es formulen les hipòtesis relacionals inicials, després les hipòtesis relacionals sobre el funcionament familiar i finalment les hipòtesis relacionals sobre el símptoma. Tot i així, a la pràctica, el procés és més entrellaçat i es solapen des d'un bon començament els tres nivells.
f) Recollir la informació rellevant inicial per a formular les hipòtesis inicials permet que la família prengui consciència de certes connexions relacionals, "veure la seva realitat d'una altra manera". Es reestructura la situació problema fent visible una perspectiva inicialment invisible pels membres del sistema (justament per ser-ne part constitutiva).
g) Permeten mantenir una distància emocional al terapeuta que evita entrar en el joc relacional de la família.

Alfonsina Blyde


...en relació a les hipòtesis inicials...

Les hipòtesis inicials es formulen a partir de la informació que facilita el derivant que, a vegades, conté hipòtesis, supòsits i judicis formulats des de la pròpia perspectiva teòrica. És important poder rebre-les mantenint un criteri crític que eviti donar-les per vàlides abans de conèixer a la família.
Pel que fa a la demanda, em sembla rellevant conèixer qui és que la formula, ja que és necessari conèixer si la voluntat d'anar a teràpia es deu a la pròpia voluntat o a exigències dels derivants. També em sembla interessant, la diferenciació entre demanda explícita i implícita. L'explícita acostuma a plantejar el problema en termes de causalitat lineal i assenyala a un membre com a objecte de la teràpia; la implícita sovint és més oculta i té a veure amb el joc relacional dels membres que conformen el sistema.

Tanmateix, l'element que em sembla més rellevant és justament la relació entre símptoma/problema i sistema. I, més concretament, en la línea de Papp i Haley formular les hipòtesis a partir de la pregunta: quina funció té el símptoma en el sistema familiar? Qui en surt beneficiat?...

Per exemple (continua als dos altres apartats): família González, quatre fills, de 14,17,19 i 20 anys, família monoparental. En el formulari de derivació s'informa que cinc fills ja s'han emancipat. S'assenyala com a pacient la filla de 17 anys. Es vol derivar a consulta per l'escola per causa de les baixes qualificacions i problemes de relació amb els iguals. La demanda la fa la tutora. La mare l'accepta tot i que no la sol•licita explícitament. La hipòtesis de l'escola: té una manca d'habilitats socials. La hipòtesis inicial del terapeuta: presenta dificultats per a separar-se, per iniciar el procés de construcció d'una vida més independent (adolescència)...

...en relació al funcionament familiar...

Els elements que destacaria a partir dels quals elaborar les hipòtesis familiars són:
Conjugalitat i parentalitat. Els dos eixos de funcions familiars establerts per Juan Luis Linares: conjugalitat harmònica/disarmònica; parentalitat conservada/deteriorada
Regles i patrons relacionals i Sistemes de creences de la família nuclear i la d'origen. Observant l'estructura familiaer podem anar validant o refutant les hipòtesis inicials per afinar les hipòtesis de funcionament familiar. M'interessa la idea en particular de que és justament a través d'indagar les normes i les regles, les implícites, que trobem la via per accedir a les creences que configuren els mites familiars.

Exemple: després de la primera sessió el terapeuta veu que ha de reconsiderar completament la seva hipòtesis ja que la filla desenvolupa clarament el rol de cap d'una família gran i desorganitzada, ha d'assumir les funcions que no pot/vol assumir una mare distant i deprimida. Hipòtesis de filla parentalitzada.


Claves para el trabajo con Familias en Proyectos Socioeducativos

Una nueva mirada en los proyectos socioeducativos
Como bien es descrito, el trabajo con familias es un eje muy importante de la intervención con los niños y los adolescentes en los proyectos socioeducativos.

Partiendo de la premisa de que la familia es un sistema, y que lo que sucede incide directamente en cada uno de sus miembros, trabajar con la familia nos permite garantizar  el mejor bienestar de los niños y adolescentes.

Los proyectos socioeducativos de medio abierto; son servicios diurnos, dirigidos a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, que realizan un trabajo educativo, fuera del horario escolar, desde la educación social, dando apoyo, estimulando y potenciando el desarrollo de la personalidad y la socialización; la adquisición de aprendizajes básicos, y lúdicos, que compensan las deficiencias socioeducativas del colectivo atendido.

Fotografia: danielavladimirova
Los proyectos socioeducativos de medio abierto en sí mismos, gozan de diferentes puntos fuertes, convirtiéndose en instrumentos que garantizan el seguimiento integral del niño o adolescente; entre otros, la proximidad relacional, la integración en la comunidad o barrio, el perfil de los profesionales, el seguimiento individualizado, el trabajo transversal. Los espacios de participación y las actividades formativas para familias, constituyen las bases de un servicio, que ofrece a la comunidad o barrio y a infancia y adolescencia en riesgo, un contexto contenedor y educativo que contribuye y suma a los otros servicios educativos, convirtiéndose a menudo en un contexto de referencia para familias, niños y adolescentes, que se sienten muy vinculados y acogidos, y donde obtienen respuestas a las necesidades socioeducativas.

Los proyectos socioeducativos de medio abierto se han consolidado en la red de Atención Primaria, constituyéndose como un servicio de referencia, trabajando en red con Servicios Sociales, Escuelas, y servicios de Salud mental.

Por todo ello, el trabajo con familias, en el marco del medio abierto, es fundamental, ya que como hemos comentado, la familia es un sistema abierto, en constante interacción, y garantizar la intervención con familias es asegurar la trasformación del  contexto socializador primario de los niños y adolescentes: LA FAMILIA.

Uno de los  modelos que nos permite dar respuesta a todo lo planteado es el Modelo de Intervención Sistémica con familias.
A continuación, se describen algunas de las claves de dicho modelo a partir del cual la mirada de la familia cambia, y por ende, la intervención que realizamos. Supone un cambio de paradigma en el que podemos basar nuestras intervenciones como educadores, teniendo en cuenta elementos clave para el desarrollo de las familias:
Entender:


1. La FAMILIA COMO SISTEMA ABIERTO. La familia es un sistema, un conjunto de elementos dinámicamente estructurados cuya totalidad genera unas normas de funcionamiento. La familia se compone de subsistemas, entre los cuales debe haber una buena diferenciación y una jerarquía que permita ejercer sus funciones. (Subsistema parental, subsistema conyugal, subsistema fraterno, subsistema filial).


Es abierto porque intercambia información con su entorno. Por lo tanto, es modificado por su entorno y al mismo tiempo lo modifica.
La familia se rige por el principio de totalidad, un cambio en un miembro del sistema afecta a los otros, puesto que sus acciones están interconectadas mediante pautas de interacción.


2. CIRCULARIDAD vs LINEALIDAD: La familia se rige por el principio de Circularidad, por la interconexión entre las acciones de los miembros de un sistema. Las pautas de causalidad no son nunca lineales sino circulares. Esto nos permite alejarnos de la mirada lineal, en la que muchas veces el niño o adolescente es etiquetado, reduciendo así diferentes dinámicas relacionales que le afectan. No es lo mismo un niño diagnosticado de TDH, que un niño que ha aprendido que con el movimiento activa a una mamá o a un papá pasivo que no responde a sus necesidades emocionales. O un adolescente sintomático, que a mayores conflictos de sus padres, manifiesta  más síntomas.  Desde este punto de vista, evitamos reduccionismos y ampliamos la mirada. Podríamos añadir “Hijos con síntomas pequeños, padres con problemas pequeños, hijos con síntomas grandes, padres con problemas grandes”



3. EQUIFINALIDAD - RESILIENCIA: Equifinalidad vs determinismo. Una persona no está determinada de por vida por sus experiencias vividas. La equifinalidad es una idea muy relacionada con el concepto de resiliencia, según el cual una persona puede salir fortalecida de una situación dolorosa. Saber hallar puntos de resiliencia, convertirnos como educadores en agentes de resiliencia,  entenderlos desde la equifinalidad, permite ampliar la mirada y ajustar la intervención educativa.



4. HIPÓTESIS TRIÁDICAS vs DIÁDICAS. Estableciendo hipótesis  o suposiciones tríadicas y no diádicas del funcionamiento familiar, nos permite entender a la familia como un todo organizado, con pautas de funcionamiento interconectadas entre sí, que se rigen por el principio de totalidad y no de sumatividad.



5. CRISIS. Entender la crisis como un momento de la familia en el que se flexibilizan las fronteras y se reestructura el sistema. La familia se moviliza, aunque en ocasiones lo  haga hacia el equilibrio disfuncional. Es entonces cuando como profesionales podemos intervenir, de cara a identificar las tensiones que afectan al sistema, y explicitarlas. Muchas veces como profesionales, ante la crisis nos paralizamos, y valoramos la no intervención. Precisamente, lo que plantea este modelo, es entender la crisis como un momento de cambio. Sin crisis estamos ante el no cambio. La  metáfora del iceberg describe muy bien cómo, en las crisis, sólo se atisba la punta, pero lo que sustenta el equilibrio disfuncional del sistema familiar no es visible, y es en eso en lo que debemos basar nuestra intervención.


Si tenemos ante nosotros a un adolescente trasgresor, que durante las últimas semanas ha incrementado las conductas de riesgo, y además hace provocaciones en nuestro contexto, podemos entender que, en primer lugar siente el espacio del medio abierto como un contexto capaz de contenerle emocionalmente. Haciendo alusión a la metáfora del iceberg, podríamos hipotétizar que en su entorno familiar no se siente contenido, que probablemente no tiene referentes claros y se está movilizando de cara a hacer visible el malestar familiar, sacrificándose y, con sus síntomas, esperando ser mirado.


6. TRABAJO DESDE LA CAPACIDAD: En nuestras intervenciones el punto de partida han de ser las herramientas de las que dispone la propia familia. Muchas veces nuestras intervenciones son fallidas, por ello debemos de reflexionar si ante nuestra propuesta, estamos barajando sus propios recursos.

Sólo si vemos capacidad en la familia podremos intervenir, sino metacomunicamos la incapacidad en nuestra intervención. Ante situaciones atascadas, la recomendación es la búsqueda de la capacidad. Si caemos en el déficit, éste rápidamente se retroalimenta. Detenernos y rescatar la capacidad nos permitirá hacer una buena intervención y continuar ampliando la mirada evitando caer en reduccionismos disfuncionales.



Propuesta de intervención con familias

Debemos esclarecer cuales son las funciones básicas de la familia, para poder trabajarlas en nuestros contextos. En primer lugar, proporcionar los vínculos necesarios para que se realice el proceso de individualización de sus miembros, porque es en el grupo primario donde comienza para la persona la socialización. A nivel intrafamiliar, persigue el desarrollo y protección social de sus integrantes en el proceso de individualización, y a nivel extra familiar,  pretende la acomodación a una cultura y su trasmisión en el proceso de socialización...

Disfuncionalidad Familiar: Primera parte


Grandes o pequeñas, monoparentales, urbanas, rurales, dispersas o integradas, la familia sigue siendo el grupo primario de convivencia y desarrollo, la primera escuela de la vida, con una gran función social y educativa, que define el desarrollo de sus miembros, tanto de forma individual como a nivel colectivo, de forma positiva o negativa.

La familia es fundamental para la protección de sus miembros, su estabilidad física y emocional, la conformación de valores, para dar sentido de pertenencia, siendo fuente de satisfacciones y disgustos, de alegrías y tristezas que forman parte del vivir cotidiano.

En toda familia, siempre operan dos tendencias o fuerzas que le dan la propia constitución como tal. Una tendencia centrípeta que mantiene cohesionados a sus miembros, estableciendo vínculos duraderos y profundos con una continuidad en el tiempo y otra tendencia centrífuga que permite que los miembros de una familia se diferencien, se individualicen y en algún momento vital, formen ellos mismos sus propias familias.

Este interjuego de fuerzas que nos posibilita ver la dinámica de toda familia, suele tener un alto grado de complejidad, en la que influyen muchos factores; ya que un sistema familiar no constituye una realidad bidimensional simple, sino una realidad tridimensional más compleja, en que las relaciones del pasado aterrizan en el presente y se pueden desarrollar en el futuro.

Estas fuerzas, en particular en las situaciones de crisis, pueden volverse rígidas o flexibilizarse exacerbadamente, tendiendo una de ellas a predominar. La mayoría de las familias, logran adaptarse a los cambios externos sin producir disfuncionalidades significativas. Se trata de un proceso de transición, volviendo las aguas a su propio cauce, es decir, a una salubridad relacional. Sin embargo algunas otras, ya sean por ciertas dificultades internas o por aumento de las exigencias externas no toleran el estrés y la presión, y comienzan a utilizar mecanismos disfuncionales que pueden provocar diversos trastornos.

Los periodos de crisis son etapas de desestabilización del equilibrio, periodos de cambio. Cuando la interacción entre los miembros no permite su bienestar, desestabilizándose frecuentemente las relaciones, la disfuncionalidad entra en acción.

Familias centrípetas
Este tipo de familias, también llamadas aglutinadas, tienen los siguientes rasgos característicos:
Autonomía: Puede verse perjudicada debido a que el exaltado sentido de pertenencia requiere un importante abandono de la autonomía. La carencia de una diferenciación en subsistemas desalienta la exploración y la autonomía en el dominio de los problemas. Esta característica inhibe el desarrollo cognitivo-afectivo en los niños.
Relación con el estrés: La conducta de un miembro afecta de inmediato a los otros, y el estrés de un miembro individual repercute intensamente a través de los límites y produce un rápido eco en los otros subsistemas.
Respuesta ante el cambio: Responde con excesiva rapidez e intensidad. Por ejemplo, hay una conmoción general porque el hijo no toma la sopa.
Límites: Los límites entre la familia nuclear y la de origen no se conservan bien; los que separan el subsistema parental del de los hijos se borra de manera impropia; los roles de padres y de cónyuges suelen no estar bien definidos. Los hijos no se diferencian sobre la base de la edad o nivel de maduración, de modo que el subsistema fraterno no puede contribuir adecuadamente al proceso de socialización de sus miembros.
Tendencia a la triangulación: Incapacidad para transacciones diádicas. Cada vez que hay un conflicto entre dos, interviene una tercera persona. La interacción es triádica o grupal, no diádica.
En este tipo de familias, sus miembros están mezclados y confusos. No hay manifestaciones de autonomía ni de independencia. Alguien quiere hacer de los otros “otro yo idéntico”. La familia se rige por una dinámica de poder y sometimiento en la que alguien domina y otros están dominados y controlados. Hay pérdida de identidad y por ello peligro de rotura por no poder ser “yo mismo”. La individualización y la autonomía personal resultan difíciles y sus miembros se sienten asfixiados por una dependencia exagerada. En una atmósfera tan densa, no es extraño que proliferen juegos de relación turbios, a cuya sombra pueden desarrollarse distintos trastornos psicóticos y graves manifestaciones psicosomáticas.

Una pareja tuvo dos hijos y al poco tiempo de nacer el segundo, el marido la abandonó. Ella se apoyó y recuperó a través del cariño de sus hijos, quienes entraron en una relación de dependencia respeto al núcleo familiar. A medida que iban pasando los años, el hijo mayor empezó a separarse del núcleo – se fue a estudiar fuera, conoció a una chica,... – y el pequeño cada vez estaba más apegado a la madre, a quien le parecía perfecto. Cuando el mayor se marchó definitivamente de casa, la madre y el otro hijo se unieron mucho más, cuidando él a su progenitora de forma exagerada. Los años fueron pasando y madre e hijo continuaron igual, hasta que apareció un hombre en la vida de la mujer. A medida que se iba estabilizando la pareja, el chico se iba adelgazando hasta tal punto de que fue necesario ingresarlo en un centro de trastornos alimentarios. La madre se volcó tanto por su hijo que el hombre se marchó. El chico, milagrosamente, se recuperó y ahora, con un poco de barriga, vive feliz al lado de su madre.  
Este caso es un ejemplo claro de sistema aglutinado, donde los subsistemas están entremezclados y confusos, sin que permita a sus miembros diferenciarse unos de otros y si alguien lo hace, es a expensas de otro miembro. La intervención terapéutica tendría que ir encaminada a situar a cada miembro en el rol que le corresponde, buscando las necesidades en su subsistema, dejando “tranquilo” a los otros miembros de diferente nivel.


Humor y Terapia Familiar


Seguro que todos conocemos a alguien con el que siempre nos reímos porque sabe encontrarle la parte divertida a cualquier situación. Con él o ella nos sentimos cómodos porque nos ayuda a pasar un buen rato, a olvidarnos de los quehaceres y obligaciones diarias. Si hemos estado a gusto durante ese rato, cuando nos volvemos a la dinámica diaria, estamos mejor, con mejor sintonía con nosotros mismos y con los demás. Entonces somos más capaces de relativizar los conflictos y malos rollos que podamos encontrarnos.

La capacidad de ver la vida desde esta óptica, nos ayuda a tirar adelante con más tranquilidad y seguridad, sin magnificar los acontecimientos, sino todo el contrario, relativizándolos. Muchas veces, las familias cuando vienen a terapia quieren una solución mágica a sus problemas pero también quieren que les digamos que esos problemas no son tan grandes, porque de esta manera será más fácil superarlos. Una de las formas más agradables de relativizar los conflictos familiares es tratándolos con humor, porque así se hacen más humanos y más fáciles de gestionar.


Otro ejemplo más allà del chiste gráfico: había un matrimonio al que llamaban los “angustios” porque siempre estaban preocupados por sus hijos. Cuando nacieron no podían dormir por si dejaban de respirar, después se preocupaban de si la comida era la adecuada a la edad, después sufrieron por el tipo de colegio que les tocó (ambiente, currículum académico,...) y así un sin fin de angustias. Esta preocupación excesiva, que no vamos a analizar sistémicamente, se podía tratar empáticamente con el dolor que transmitían los padres, es decir, hacerles llegar que comprendemos su dolor, nos ponemos en el caparazón de los “angustios” y buscamos estrategias de intervención que les ayude a salir de este funcionamiento. Pero también se podía empatizar con la familia tratando la angustia también con humor, para que pudieran ser conscientes de ello des de la desdramatización. Muchas veces caemos en el pesimismo de las familias y una manera de romper esa dinámica es dándole la vuelta al drama. Este matrimonio trajo el humor a la terapia con una metáfora, si continuamos ese camino, con otra metáfora, seguramente les llegará antes nuestro mensaje que si nos ponemos dramáticos.

El humor también permite tratar conflictos familiares muy graves, los cuales si se tratan desde una óptica dolorosa, sería muy difícil salir de la queja y del pesimismo.  A través del humor podemos hacer más fácilmente una crítica de la realidad que nos ha tocado vivir, des-centrarnos del dolor y poder construir una actitud más positiva delante esta realidad. 


El diagnóstico sistémico de la familia

¿Cómo definirías el etiquetaje diagnóstico y cómo podemos evitarlo?


Como dice Minuchin, la Terapia Familiar está centrada en la interacción de unas personas con otras, y no tanto en el individuao que presenta una patología (Terapia individual). Aun así, en el texto, nos hace referencia a la importancia dels diagnóstico inicial del Paciente Identificado (PI) basado en el síntoma que presenta, ya que PI está estrechamente relacionado con el sistema y, por lo tanto, el análisi de dicho síntoma y PI nos dará pistas relacionales de los miembros para poder entender el funcionamiento de todo el sistema.

Tratar al PI como portador de uno/os sintomas, sin hacer referencia a su entorno, su contexto, en el que no incluye el sistema ni su funcionamiento, es cuando se pueden construir las etiquetas diagnósticas. Desde mi punto de vista, las Terapias Indivduales pueden ser un contexto terapéutico donde se encuentran más etiquetas diagnósticas.

Aún así, y como podemos ver en el texto de Ana, en contextos de Terapia Familiar donde se concede a todo el sistema englobal (teniendo en cuenta las relaciones, comunicaciones, estructura y organización del sistema, donde se analiza el juego familiar, donde cada miembro tiene un papel en la aparición del síntoma), tamién encontramos etiquetas diagnósticas.