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Los procesos en la resiliencia familiar segun Froma Walsh

La Resiliencia Familiar es un concepto proveniente del campo de la física, con diferentes significados según los ámbitos aplicados, pero con el común denominador que es una capacidad para soportar adversidades y recuperarse de ellas con éxito.

En relación a los primeros estudios sobre la resiliencia individual,  existen dos grandes grupos de teóricos:
- los estadounidenses: el concepto hace principalmente referencia al proceso de afrontamiento que ayuda a la persona a mantenerse intacta
- los franceses: vinculado al concepto de crecimiento postraumático; la capacidad de salir indemne de una experiencia adversa, aprender de ella y mejorar.

Ya en el siglo XXI el avance fue notable, considerando la resiliencia como una construcción relacional selectiva (Kalawski & Haz, 2003) y bastante presente en la vida cotidiana (Masten & Obradovic, 2006).

Estas dos ideas condicionaron los estudios a realizar, llegando finalmente a un modelo eco-sistémico de la resiliencia humana (Masten & Obradovic, 2006), con una visión multidisciplinaria.

Estas ideas, y esta visión quedan muy bien recogidas en la definición que da R. Pereira sobre la resiliencia individual, convirtiéndose en el preámbulo del nuevo concepto: Resiliencia Familiar.

“La resiliencia es un proceso dinámico, que tienen lugar a lo largo del tiempo, y se sustenta en la interacción existente entre la persona y el entorno, entre la familia y el medio social. Es el resultado de un equilibrio entre factores de riesgo, factores protectores y personalidad de cada individuo, funcionalidad y estructura familiar, y puede variar en con el transcurso del tiempo y con los cambios de contexto. Implica algo más que sobrevivir, más o menos indemne, al acontecimiento traumático, a las circunstancias adversas. Incluye la capacidad de ser transformado por ellas e incluso construir sobre ellas, dotándolas de sentido, y permitiendo no sólo continuar viviendo, sino tener éxito en algún aspecto vital y poder disfrutar de la vida. La resiliencia se construye en la relación”. 
(R. Pereira)





Segun FROMA WALSH, el foco de la Resiliencia Familiar se sitúa en la familia (como unidad funcional) y a los procesos que en ella se dan, así como el entorno social en el cual se desarrolla. Es por eso que Walsh defiende:
- Una perspectiva ecológica, porque los problemas son fruto de la interacción entre la vulnerabilidad familiar y los contextos sociales, por eso estos últimos se pueden interpretar como ambientes útiles para propiciar la resiliencia.
- Una perspectiva de desarrollo, dado que las capacidades de superación y afrontamiento van variando a lo largo del tiempo, según la previsibilidad de estos, etc.

Los PROCESOS CLAVE para la resiliencia familiar, según Walsh son: Sistema de Creencias, Patrones de Organización y Procesos Comunicativos, los cuales tienen su VINCULACIÓN CON
LA VISIÓN SISTÉMICA.

El Sistema de Creencias sirve a la familia para dar sentido a lo que les esta pasando. Trabajar las creencias implica: dar sentido a la adversidad, generar una mirada positiva, y contar con la trascendencia y la espiritualidad.

A través de la terapia sistémica se trabaja para co-construir nuevos significados con la familia, empoderandola y transmitiéndole que puede hacerlo. La narrativa y los relatos (la construcción de significados a través de las palabras) elaborados por las emociones causadas por los hechos traumáticos, nos ayudan a integrar la propia historia (Bertram Cohler). Una narrativa que potencia la resiliencia familiar tiene que estar basada en aquellas creencias compartidas, que aumenten las opciones para resolver los problemas, para alcanzar la salud y el crecimiento común.

El trabajo a partir de los Patrones de Organización busca que la familia llegue a ser flexible (apertura al cambio, estabilidad en medio de la crisis, liderazgo fuerte, igualdad en el sistema parental….), muestre una aptitud para el cambio, y sepa y pueda contar con los recursos sociales y económicos (seguridad económica, movilización de redes sociales…).

La flexibilidad del sistema aporta el equilibro necesario entre la homeostasis y la morfogénesis. Será en los aspectos estables como las reglas, los roles, los patrones de interacción (rituales y rutinas) donde los individuos encontraran la seguridad, pero a la vez todos estos aspectos tienen que ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a las situaciones adversas. Como diría Walsh, “dar un salto adelante”.

En relación a la conexión emocional, la intervención irá encaminada al establecimiento de fronteras claras entre miembros y entre generaciones preservando así la organización jerárquica, reforzando el liderazgo y la autoridad, al mismo tiempo que ofreciendo un sentimiento se seguridad a todos los miembros de la familia.

Los recursos sociales y económicos también forman parte de este grupo. Haciendo referencia al concepto de sistema abierto defendido por Satir y Whithaker (entre otros) toma importancia el papel de los recursos sociales y la familia extensa como factores de protección ante las crisis.

Finalmente, los Procesos Comunicativos ayudan a expresar las emociones abiertamente, a clarificar situaciones ambiguas, a dar respuestas empáticas, y a promover la colaboración como método para resolver problemas. Aspectos que cambian un modo de reaccionar crítico ante las adversidades, por una postura positiva hacia el futuro. Walsh delimita cuales son las características más importantes para que una buena comunicación ayude a crear resiliencia familiar. La claridad y la congruencia en los mensajes, la expresión emocional sincera (conectando con la idea de inteligencia emocional de Goleman), y la resolución cooperativa de los problemas.

A modo de conclusión, haciendo algunas REFLEXIONES SOBRE LA APLICABILIDAD DEL CONCEPTO EN LA TERAPIA, se pueden utilizar las ideas de Walsh como mapa conceptual a la hora de diseñar las intervenciones con las familias. Teniendo en cuenta la importancia del sistema de creencias y por consiguiente los relatos narrativos que genera, una de las tareas principales de la terapia consistirá en el esfuerzo por ayudar a la familia a reorganizar su relato de vida, e aquí la importancia de las técnicas narrativas.

Haciendo una mirada más amplia de los modelos de organización del sistema familiar será importante una intervención multisistemica, con representación de todos los
agentes implicados.

Y finalmente, en el ámbito de los procesos de comunicación destacar la importancia
del trabajo en red y las coordinaciones entre servicios a la hora de la intervención.

GLÒRIA TORRENTS
Psicòloga i Terapeuta Familiar.




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La fuerza terapéutica de la metáfora

Cuando me matriculé en el Máster de terapia familiar socioeducativa, mi madre me preguntó para qué servía esto de la terapia familiar. Comencé por explicarle que una familia es un todo en el que cada miembro ocupa su lugar. Pero, ¿cómo seguir la explicación para que me comprendiera? Pensé que la mejor manera de ejemplificárselo sería usando una metáfora. “Mira mama, una familia es como una orquesta, formada por diferentes instrumentos, cada uno con una forma y un sonido diferenciado. Cada uno de los instrumentos forma parte de una sinfonía final, pero no podemos entender la sinfonía sólo escuchando los instrumentos uno por uno. Por eso en terapia familiar participan todos los miembros de la familia, siendo el terapeuta una especie de director de orquesta”. Si le hubiera dado una explicación demasiado teórica quizás mi madre no me hubiese comprendido. En ese sentido podemos decir que las metáforas funcionan como elemento clarificador y a la vez sirven de instrumento para ejemplificar aquello que queremos expresar de una manera más fácil.



Pero, ¿qué son las metáforas? La metáfora, del latín metaphora, y éste del griego homónimo que significa traslación, es un artificio del lenguaje que consiste en la aplicación de una palabra o una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación y facilitar su comprensión. Etimológicamente significa “transferencia a una palabra del sentido de otra”.  La Real Academia de la Lengua Española la define como: “tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces en otro figurado, en virtud de una comparación tácita. Alegoría en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado”. La metáfora podría describirse como el proceso por el que se atribuye un nombre apropiado a una persona o cosa, con base en una analogía o en una comparación sobreentendida. Así cuando decimos que “alguien se muere de ganas” el oyente sabe que la idea que queremos transmitirle no es que la vida de esa persona está concluyendo, sino que su deseo es muy intenso.

La metáfora se expresa con palabras pero habitualmente nos remite a imágenes. Se dice que la percibimos a través del hemisferio derecho del cerebro, siendo esta zona la menos consciente de la persona, con lo que no se ponen en juego las defensas racionalizadoras. Expresiones como “con el agua al cuello” o “pillarse los dedos” nadie las entiende en su sentido literal, sino metafórico. La mayoría de refranes por ejemplo son expresiones metafóricas: “en boca cerrada no entran moscas”, “a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija”, etc. Cualquiera de estas expresiones o refranes evocan en quien las escucha una imagen que tiene un efecto impactante, del tipo “una imagen vale más que mil palabras”.

Vivimos en una cultura en la que se nos enseña a pensar de forma lógica-racional, en la familia, en la escuela, en el trabajo. Por ello, cuando tenemos un problema intentamos abordarlo de la forma más "racional" posible. Aunque emociones y procesos inconscientes afecten nuestras decisiones, nosotros intentamos o nos creemos que lo afrontamos todo de forma racional. El lenguaje explicativo, que se basa en el razonamiento, tiende a aislar y a fragmentar, a describir un hecho seguido de otro, de manera lineal. El lenguaje metafórico tiende a sintetizar y a combinar, une diferentes niveles de pensamiento y toca los sentimientos (Peggy Papp) y es determinante en la comprensión de las relaciones, alianzas, distancias emotivas, resistencias al cambio, etc. por lo que se genera una comprensión circular, sistémica.

Las metáforas, así como los relatos, llevan usándose desde hace muchos siglos para transmitir valores, conocimientos y tradiciones dentro de cada cultura. Podemos encontrar metáforas en la Biblia, en los cuentos y leyendas de las diferentes culturas, etc. No se limitan a las figuras retóricas sino que pueden encontrarse en varios ámbitos de la vida, pudiendo usarse con personas de cualquier edad e ideología. Historias, cuentos, anécdotas, metáforas, todos estos recursos tienen en común que siempre abordan un problema, transmiten un mensaje o expresan un principio moral. Lo que distingue a la metáfora del resto de recursos antes mencionados es la combinación de dos aspectos:
- Constituyen una forma de comunicación simbólica expresamente diseñada,
- Tienen una intención curativa o terapéutica.

La metáfora es otra forma de comunicar dentro del género de la historia. Toma una expresión de un campo de la experiencia y lo emplea para decir algo sobre otro campo de la experiencia. Implica establecer una comparación entre cosas que no son realmente iguales. Por eso puede usarse para aplicar una descripción, frase o historia a un objeto o acción que guarda un parecido imaginario, pero no literal. Es esa asociación imaginaria o simbólica lo que da a la metáfora fuerza terapéutica.
Las metáforas son recursos que, como hemos visto, solemos usar en nuestra cotidianidad y por tanto su uso puede trasladarse al contexto terapéutico, siendo expresadas por las familias y retomadas por el/la terapeuta o bien usadas por este/a como herramienta terapéutica. La elaboración simbólica que promueve la metáfora es muy importante en terapia, sobre todo cuando recoge elementos de la propia experiencia y del lenguaje de las familias o de alguno de sus miembros, permitiéndoles llegar a elaborar sus propias conclusiones.

La utilización de las metáforas se convierte en una herramienta ideal para la motivación, la comprensión y el cambio. La creatividad y el acierto de la metáfora activan el potencial humano de una forma natural; desbloqueando, liberando y construyendo algo nuevo. Aquello que es difícil de ser explicado con argumentos lógicos y teóricos puede ser explicado y comprendido mediante metáforas. Y todo aquello que no superan las palabras, sí lo hacen las metáforas.

SONIA BADIA
Educadora Social, Pedagoga, Terapeuta Familiar.
Trabaja en el Centro de acogida Talaia.



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Un cuento metafórico para la familia

Realizar una devolutiva a una familia que ha mostrado una evolución positiva en su proceso terapéutico puede realizarse de muchas maneras...una de ellas, sería el cuento metafórico.  El empleo de la narrativa nos puede servir para redefinir el problema y al mismo tiempo generar un espacio  que  les anime a escuchar y les haga sentirse apoyados y respaldados.

Antes de iniciar con la devolutiva en forma de cuento , hagamos un breve resumen de las distintas etapas por las que ha pasado el proceso terapéutico realizado:


I. La  familia se presentan como una familia  feliz donde el único miembro problemático es Juan, el hijo pequeño.

II. Posteriormente se reconocen, además, otras dificultades familiares donde el conflicto parental y conyugal son omnipresentes. 

III. Se evidencia un alejamiento emocional de los cónyuges así como una fría y distante relación en el subsistema fraternal. 

IV. Se observa la existencia de coaliciones y alianzas producidas por la dinámica familiar.

V. Se orienta a los padres a posicionarse ante esta situación, ya que entienden que su actitud está afectando el funcionamiento familiar y comprenden que la conducta de Juan puede corresponder a una protesta ante los problemas familiares.

VI. La mejora producida en el subsistema conyugal y parental ha propiciado una mejora en la conducta de Juan, así como en el subsistema fraternal.

VII. La familia ha empezado a funcionar como un sistema saludable y nutricio, donde cada subsistema tiene los límites mejor definidos y donde la cooperación, la unión, la comunicación, la empatía, etcétera tienen cabida.



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EL CUENTO: La tiza mágica

Buenas tardes familia. Durante varias sesiones cada uno de vosotros me habéis explicado un precioso cuento, el cuento de la vida de la familia Pérez Grau.

Hoy me toca a mí explicaros un cuento, que he escrito pensando en todos vosotros; se titula, La tiza mágica.

Dice así:

En un país y en un tiempo no muy lejano, vivían dos familias, cada una de ellas con sus hijos e hijas. Ambas familias eran muy trabajadoras y en ellas, las madres jugaban un papel muy importante. De esas familias, los hijos mayores  se enamoraron, cuando todavía eran muy jóvenes; y  el amor que sentía el uno por el otro era tan grande que decidieron compartir su vida, juntos. El día de su boda recibieron muchos regalos, enseres, objetos de decoración y hasta un poco de dinero, que les permitiría empezar su vida en pareja con un poco de tranquilidad. Pero uno de los regalos que les hicieron era muy especial: una caja de tizas mágicas. La persona que se las regaló, al que ninguno de los dos recuerda haber invitado les dijo:

- Aquí os dejo un regalo muy especial. En esta pizarra, cualquier cosa que dibujéis se hará realidad, pero cuidado con dibujar cosas vivas porque todo lo que dibujéis el viento se lo puede llevar.

Los nuevos esposos no entendieron muy bien lo que quería decir este mago y empezaron a dibujar: primero se dibujaron a ellos mismos, viviendo en una casa, con un coche, …y todo iba apareciendo de la nada. Hasta que un día decidieron dibujar a dos bebés; primero a una niña y luego a un niño.  Al poco de estar casados la familia había aumentado hasta ser cuatro personas la que la formaban. El cuidado de los niños les ocupó tanto tiempo que ambos olvidaron la caja de las  tizas y la advertencia del mago. El padre cada día tenía que trabajar más fuera de casa por lo que llegaba muy cansado. La madre se ocupaba de los niños y del hogar, casi siempre en solitario,  y deseaba ver a su marido, pero éste llegaba tan cansado a casa que no era capaz de escuchar lo que le decía su mujer. Por lo que poco a poco, esa relación se fue deteriorando, hasta el punto que los hijos ya no querían que sus padres se enfadaran y, especialmente el hijo pequeño, se sintió desplazado por el malestar que le producía ver cómo sus padres cada día se peleaban más. La hija también sufría al ver cómo su madre lloraba en la habitación y por ello, se hizo la compañera de la madre, y empezó a cuidarla, como si ella fuera su verdadera madre.

En un momento crítico, donde la familia no sabía por qué su vida se había deteriorado tanto, alguien llamó a su puerta: era el mago que pasaba por su aldea y les preguntó si recordaban el mensaje que les dio el día de su boda:

“En esta pizarra, cualquier cosa que dibujéis se hará realidad, pero cuidado con dibujar cosas vivas porque todo lo que dibujéis el viento se lo puede llevar”.

Entonces se dieron cuenta que hacía años que no sabían nada de esa pizarra y ambos padres se pusieron a buscarla por toda la casa. Era la primera cosa que hacían juntos desde hacía años. Y cuando la encontraron no pudieron hacer otra cosa que emocionarse y sus ojos se llenaron de lágrimas: el dibujo que casi se había borrado era el que se hicieron el día de su boda. Estaban fantásticos, elegantes, felices. Pero apenas era reconocible. Encontraron la caja de tizas y ambos decidieron volver a dibujarlo. Mientras lo hacían, volvían a recuperar aquéllos recuerdos que los unieron, las promesas que se hicieron y cómo vibraban el uno con el otro, sólo cogiéndose de la mano. Conforme el dibujo iba cogiendo forma, la pareja volvía a sentirse unida y el proyecto de vida que ambos hicieron cuando eran muy jóvenes, volvió a ser una realidad en este momento.

-¿Qué os ha parecido el cuento?, ¿hay alguna cosa que os evoque algún recuerdo o experiencia?
Pues es precisamente ésta la devolución que os quiero dar. Aunque haga muchos años que vivís juntos no por eso se tiene que dar por sentado que no hace falta preocuparse por el otro, ya que la relación de pareja hay que seguir cultivándola, tanto como adultos que se siguen queriendo, como padres que tienen que hacer mayores a sus hijos y enseñarles, también a ser felices. El reencuentro que habéis tenido ha sido el mismo que el de los protagonistas del cuento: volver a dibujar el proyecto que os unió y sólo recordar los que sentíais el uno por el otro ha conseguido que volváis a necesitar estar juntos. Y vuestros hijos, os lo han agradecido porque os quieren ver felices y sin conflictos familiares. En una ocasión os dije que los hijos bailan la música que los padres tocan, y eso se produce tanto para la buena música como para la mala. Ese baile que ahora habéis recuperado a vuestros hijos les encanta y a vosotros os ha devuelto la felicidad de vivir en pareja.

JOAN TORRALBA
Psicopedagog





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Musicoterapia en Terapia Familiar

La Musicoterapia, utilizada desde hace más de seis décadas como tratamiento eficaz para diferentes problemáticas individuales y grupales, no cuenta con demasiadas investigaciones sobre su utilización en el ámbito de la Terapia Familiar.

La Musicoterapia como una disciplina que a través del sonido, el silencio y el movimiento pretende contribuir a la restauración de la salud, y el bienestar de un paciente identificado y el sistema familiar al cual pertenece, incidiendo sobre los patrones relacionales disfuncionales y rescatando las capacidades individuales y grupales con las que cuentan.

En el IX Congreso Mundial de Musicoterapia que se realizó en 1999 en la ciudad de Washington, Estados Unidos, hubo un reconocimiento por parte de la comunidad de musicoterapéutas de todo el mundo, de cinco modelos teóricos (Schapira, 2002):

Modelo de Musicoterapia Behaviorista o Modelo Conductista.
Modelo de Musicoterapia Analítica de Mary Priestley.
Modelo Benenzon.
Modelo Nordoff Robbins o de Musicoterapia Creativa e Improvisacional.
Modelo GIM.

Algunas de las fuentes principales que nutren la epistemología de la Terapia Familiar coinciden con los principios fundamentales de la Musicoterapia:

Principio holístico: Mirar a un todo funcional y comprender la interdependencia de sus partes, o sea, analizar cómo una determinada parte de un todo se relaciona con las otras partes del mismo todo. En todo cambio terapéutico en el que interviene la música se ven involucrados las áreas fisiológica, cognitiva, emocional, social y espiritual.

Principio ecológico: Tener en cuenta al individuo inserto en su medio. La teoría sistémica considera un sistema (individuo) inserto en otro sistema (familia), el cual a su vez está incluido dentro de otro (sociedad). La musicoterapia también toma en cuenta a las personas con respecto a sus relaciones interpersonales, a los hechos significativos que les acontecen y los integra al devenir terapéutico.

Principio de circularidad: Todos influyen en todos, la actividad de uno de los elementos tiene la capacidad de variar el contexto en que se sitúa.

Principio homeostático: La música contribuye a la homeostasis intelectual, social, familiar, etc. del individuo, a su equilibrio personal.

Segunda cibernética: En la teoría sistémica, el concepto de sistema terapéutico alude a la inclusión del terapeuta en el sistema familiar (el terapeuta debe tener en cuenta como afecta su inserción al sistema). En la musicoterapia, el terapeuta es el encargado de observar y guiar lo que acontece en la escena terapéutica, pero como parte del sistema observado.


La Terapia Familiar contempla a las familias desde su sistema de roles, a partir del conjunto de funciones que asume cada miembro; dicha relación de roles es también inherente a cualquier actividad musical, lo que hace que en determinadas circunstancias haya solistas y acompañantes, y como tal, es abordada desde la Musicoterapia. La Musicoterapia, al igual que la Terapia Familiar, centra su mirada en las reglas, musicales y familiares respectivamente, entendidas éstas como los “acuerdos” entre los miembros de la familia – experiencia musical para obrar de un determinado modo. La Terapia Familiar plantea que un sistema familiar aglutina diferentes subsistemas (conyugal, parental, fraterno, etc.), de la misma manera que la Musicoterapia entiende que la música, concretamente su organización instrumental, está compuesta por diferentes subsistemas musicales: percusión, cuerda y viento. En conclusión, cualquier actividad musical grupal representa una metáfora perfecta de cómo funciona un sistema familiar, y viceversa, la conjugación de objetivos comunes e individuales bajo un sistema de reglas compartido, la adecuada definición de roles y la comunicación entre los miembros como pilar fundamental, son parte de los elementos necesarios para que tanto la experiencia familiar como musical sea positiva.

Entre líneas...

Las emociones están estrechamente vinculadas a la forma en que interpretamos las situaciones que nos ocurren. Por ello, ante un mismo hecho, personas distintas lo afrontan de manera distinta.  Ello nos informa que no son las circunstancias en sí lo que desencadenan las emociones sino la manera en que cada uno interpreta las mismas; aunque hay hechos que son vividos de forma similar.
¡Entre líneas pueden leerse tantas cosas...! El mensaje está ahí, oculto y sutil, entre las palabras pero fluyendo en las acciones. Leer entre líneas implica complicidad, conectar con uno mismo y con el otro, establecer un lazo estrecho que nos permite escuchar desde otro plano los pensamientos y las emociones, aquello que no es expresado de manera directa. Frecuentemente, optamos por ceñirnos al mensaje explícito, sin buscar más allá, porqué al hacerlo el camino es más cómodo y menos riesgoso, pues uno siempre puede parapetarse diciendo “nunca caí en eso” o “nunca dijiste nada”. Cuando intuimos que las cosas no son lo que parecen a veces surge el miedo y su asidua compañera de camino, “la negación”, y al ponerla en acción, cerramos la puerta a la posibilidad de afrontar un reto, un conflicto o sencillamente nos vetamos la experiencia de autoconocernos más o de conocer más al otro.
Entre líneas podemos leer la tristeza, el dolor, el enojo, la rabia, las ganas de ser reconocido, un reclamo, el miedo a la transgresión, pero también el amor incondicional, la gratitud por haber sido sorprendida por la emoción, el despertar de un sentimiento, el deseo de un encuentro, el anhelo de un beso, la necesidad de un abrazo, las ganas de querer volver a verle, el deseo de sentir de nuevo la presión de una mano agarrándote el antebrazo en su intento por explicarte que ya te entendió...

Fotografia: Bert Kaufmann
Hoy en día sabemos científicamente en que lugar del cerebro se desarrollan las emociones y incluso cómo funcionan, pero a pesar de saber tanto de ellas a veces no sabemos cómo escucharlas. La racionalidad ocupa gran parte de nuestra forma de vivir y existe poco espacio destinado al cuidado de lo emocional y cuando las circunstancias favorecen la conexión con nuestros sentimientos no entendemos que nos quieren decir,  no sabemos “leernos entre líneas” y ello acaba provocando un "brecha emocional” que puede conducirnos a la somatización de enfermedades y al bloqueo.

Para  aprender a identificar emociones puede ayudar acudir al baúl de nuestra infancia, abrir “la caja de pandora”, allá donde guardamos lo aprendido en nuestra familias. Los padres enseñamos a nuestros hijos con nuestras conductas, con aquello que decimos de modo expreso o indirecto y a través de nuestro propio modo de expresar o no las emociones. Así también aprendimos nosotros. Por ejemplo, si un niño cuando se enfada no es acompañado por sus padres, recibiendo como castigo por ello el rechazo, y ello es repetido con cierta frecuencia, podrá llegar a construir un comportamiento adulto dónde la expresión del enojo no tiene cabida y no es aceptada. Y así, podemos encontrar un gran abanico de aprendizajes que pueden hacerse siendo niños, que pasan desde entender que las emociones de los otros son más importantes que las propias o que hay que “ser feliz” todo el tiempo, hasta personas que han aprendido a “no sentir” y a ignorar sus sentimientos, mostrando su confianza exclusivamente en la lógica. Llegar a descubrir las reglas relacionales familiares, más o menos encubiertas, es lo que abre la puerta a la esperanza del cambio.

En resumen, leer entre líneas exige compromiso con nuestra voz interior, estar dispuesto a escucharse y a escuchar al otro adentrándose en el universo de la complejidad, el cual nos permite una nueva manera de “pensar” el mundo emocional y relacional.



ESTHER CAMÍ
Terapeuta Familiar
Directora Técnica y de Calidad de EDUVIC SCCL



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Hipòtesis relacionals en el treball terapèutic amb famílies


Enumero els elements clau que fan de les hipòtesis relacionals una eina útil pel treball terapèutic amb famílies:

a) Funcionen a mode de fulla de ruta per a la intervenció. No necessàriament han de ser exactes, ni vàlides des del principi . El procés terapèutic és en sí mateix un procés de validació o refutació d'hipòtesis. El criteri de pertinença s'avalua sobre la base de les retroalimentacions, és a dir, les respostes que donen els membres a les intervencions plantejades.
b) Les hipòtesis permeten dissenyar intervencions que, alhora, permeten descobrir la informació crucial per continuar avançant en la direcció del canvi (Papp, 1990).
c) S'esdevé un procés successiu d'avaluació/valoració i intervenció, s'influeixen mútuament, conformen un procés cíclic.
d) La intervenció sistèmica és, des d'aquest punt de vista, una investigació dinàmica basada en la validació d'hipòtesis relacionals en la qual hi participen tots els membres del sistema terapèutic (família + terapeuta). Tot i que depenent del model terapèutic, les hipòtesis s'expliciten més o menys. Més, en teràpia familiar estructural i, menys, en teràpia breu estratègica).
e) El procés de construcció d'hipòtesis segueix un ordre successiu de l'aprofundiment i coneixença del model d'interacció, de l'estructura i del funcionament del sistema. Primer, es formulen les hipòtesis relacionals inicials, després les hipòtesis relacionals sobre el funcionament familiar i finalment les hipòtesis relacionals sobre el símptoma. Tot i així, a la pràctica, el procés és més entrellaçat i es solapen des d'un bon començament els tres nivells.
f) Recollir la informació rellevant inicial per a formular les hipòtesis inicials permet que la família prengui consciència de certes connexions relacionals, "veure la seva realitat d'una altra manera". Es reestructura la situació problema fent visible una perspectiva inicialment invisible pels membres del sistema (justament per ser-ne part constitutiva).
g) Permeten mantenir una distància emocional al terapeuta que evita entrar en el joc relacional de la família.

Alfonsina Blyde


...en relació a les hipòtesis inicials...

Les hipòtesis inicials es formulen a partir de la informació que facilita el derivant que, a vegades, conté hipòtesis, supòsits i judicis formulats des de la pròpia perspectiva teòrica. És important poder rebre-les mantenint un criteri crític que eviti donar-les per vàlides abans de conèixer a la família.
Pel que fa a la demanda, em sembla rellevant conèixer qui és que la formula, ja que és necessari conèixer si la voluntat d'anar a teràpia es deu a la pròpia voluntat o a exigències dels derivants. També em sembla interessant, la diferenciació entre demanda explícita i implícita. L'explícita acostuma a plantejar el problema en termes de causalitat lineal i assenyala a un membre com a objecte de la teràpia; la implícita sovint és més oculta i té a veure amb el joc relacional dels membres que conformen el sistema.

Tanmateix, l'element que em sembla més rellevant és justament la relació entre símptoma/problema i sistema. I, més concretament, en la línea de Papp i Haley formular les hipòtesis a partir de la pregunta: quina funció té el símptoma en el sistema familiar? Qui en surt beneficiat?...

Per exemple (continua als dos altres apartats): família González, quatre fills, de 14,17,19 i 20 anys, família monoparental. En el formulari de derivació s'informa que cinc fills ja s'han emancipat. S'assenyala com a pacient la filla de 17 anys. Es vol derivar a consulta per l'escola per causa de les baixes qualificacions i problemes de relació amb els iguals. La demanda la fa la tutora. La mare l'accepta tot i que no la sol•licita explícitament. La hipòtesis de l'escola: té una manca d'habilitats socials. La hipòtesis inicial del terapeuta: presenta dificultats per a separar-se, per iniciar el procés de construcció d'una vida més independent (adolescència)...

...en relació al funcionament familiar...

Els elements que destacaria a partir dels quals elaborar les hipòtesis familiars són:
Conjugalitat i parentalitat. Els dos eixos de funcions familiars establerts per Juan Luis Linares: conjugalitat harmònica/disarmònica; parentalitat conservada/deteriorada
Regles i patrons relacionals i Sistemes de creences de la família nuclear i la d'origen. Observant l'estructura familiaer podem anar validant o refutant les hipòtesis inicials per afinar les hipòtesis de funcionament familiar. M'interessa la idea en particular de que és justament a través d'indagar les normes i les regles, les implícites, que trobem la via per accedir a les creences que configuren els mites familiars.

Exemple: després de la primera sessió el terapeuta veu que ha de reconsiderar completament la seva hipòtesis ja que la filla desenvolupa clarament el rol de cap d'una família gran i desorganitzada, ha d'assumir les funcions que no pot/vol assumir una mare distant i deprimida. Hipòtesis de filla parentalitzada.


Un possible model integral d'intervenció de cura institucional

La supervisió està en relació amb la formació continuada i la cura dels equips. Aquest és un possible Model  integral d'intervenció de cura institucional en centres residencials en el qual un supervisor-consultor extern realitza trobades mensuals o bimensuals.

Quins han de ser els objectius principals d'aquesta supervisió?

Marooned via photopin cc
Generar un espai que afavoreixi la reflexió participativa en grup, que estimuli i aporti nivells de discussió més amplis sobre cada situació particular i /o individual, introduint l'autocrítica com element impulsor de la tasca.
Generar un espai d’anàlisi del cas, a partir d’ampliar la mirada dels professionals envers aspectes de l’infant i l’adolescent que van allà de la quotidianitat i l’explicació dels fets que ens aporta la família.
Propiciar la creativitat de l'equip en el disseny de models i estratègies relacionals,  educatives i institucionals, eficaces per a la resolució dels problemes plantejats.
Ajudar a desenvolupar les potencialitats professionals dels membres de l'equip.
Afavorir l'expressió i la integració de les ansietats subjacents de l'equip d'atenció, i promoure mecanismes de protecció per a detectar el malestar que produeix el treball.


Com han de ser els espais de supervisió d’equips i de supervisió de casos?
Espai d' oxigenació 
És un espai d’oxigenació que pretén que el grup pugui portar la càrrega emocional que comporta el treball; analitzant mitjançant la participació activa dels membres de l'equip les situacions amb les quals es troba a l'hora de fer les seves tasques. La intenció és ajudar a entendre les dificultats que es presenten en la relació professional per a arribar a les fites que es consideren possibles i pertinents per a cada infant i adolescent en cada etapa del procés.

Avaluar l'eficàcia de la pràctica professional en l'àmbit individual i grupal (processos, estratègies d'execució...) i anar valorant l'adaptació del programa de treball del centre a la realitat canviant en l'àmbit infància i família a cada moment.

El treball en els centres residencials exigeix d'accions coordinades en una mateixa direcció que requereix d'una meticulosa tasca de cooperació i potenciació entre tots els membres d'un equip, la qual cosa implica la recerca d'acords que permetin consonàncies entre diversitat d'estils educatius i socials i la sensibilitat pròpia d'entendre'ls per part de cada membre de l'equip.

Espai d'estratègia
Mitjançant l'anàlisi de casos es pretén visionar les situacions que per les seves característiques pertorben el desenvolupament dels processos socioeducatius i les dificultats amb les quals es troba l'educador. En les sessions de treball es focalitza i privilegia l'estudi del cas, a partir dels contactes realitzats amb la família, les tutories amb els infants i adolescents i les informacions provinents de la coordinació amb altres professionals de la xarxa , buscant desbloquejar la pràctica i orientar-la cap a fites per a cada cas i situació.

Per a això és necessari anar revisant i completant un diagnòstic operatiu de cada infant i adolescent, des d'una perspectiva individual, familiar i residencial que determini els problemes però que també permeti orientar als professionals del centre sobre el possible comportament del resident i la manera d'abordar-lo concretant els objectius de les intervencions educatives més adequades per a cada persona dintre del centre.




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Propostes per a la cura dels equips en serveis residencials

La cura dels equips és responsabilitat dels nivells directius i de les institucions, es refereix a crear i assegurar condicions de treball que transmetin un missatge de preocupació i cura de la institució pels seus equips de treball. Alguns d'aquests factors protectors es refereixen a les condicions mínimes de seguretat en relació al compliment laboral, unes altres es refereixen als estils de lideratge i als estils de supervisió en els llocs de treball.

Hi ha també una co-responsabilitat de tots els membres d'un equip per a cuidar-se els uns als altres (avui per tu demà per mi). Molts dels episodis quotidians de la vida en el centre residencial estan exposats a la vista dels altres, siguin residents o membres de l'equip i cada intervenció educativa o social és única pel moment i la situació. L'opinió i l'assenyalament del que no veiem, o ens costa veure per part dels companys és una de les millors eines per a la nostra salut mental així com el suport i reconeixement en els moments d'incertesa.

L'equip que treballa en aquest camp ha de tenir una remuneració econòmica adequada i sobretot seguretat laboral. Evitar la inestabilitat dels equips i afavorir la cohesió; per exemple en les contractacions del personal.
Cobertura de les institucions Assegurar als professionals les condicions mínimes de resguard de la integritat personal en el treball. Especialment quan en els centres hi ha alguns educands que es mostren especialment agressius. La protecció explícita davant determinades situacions (Ex. Posar una denúncia). La responsabilitat no ha de recaure en el professional només, sinó que ha de ser l'entitat, representada pel director/a del centre qui ha d'assumir el lideratge de la denúncia. Si un no se sent protegit sens dubte condicionarà totes les posteriors intervencions.
Compartir la responsabilitat de les decisions de risc que ha de prendre cada membre de l'equip, per exemple, la proposta de suspensió de visites o permisos amb la família, o tot el contrari. El desgast que implica prendre la responsabilitat en aquest tipus de decisions que tenen alguna probabilitat d'error, pot esmortir-se quan és tot l'equip qui assumeix la responsabilitat per les conseqüències de la decisió.
És necessari crear espais per a anar treballant els problemes quotidians, que oxigenin i ajudin als equips per a continuar endavant. Organitzar espais sistemàtics on tot l'equip tingui l'oportunitat de buidar els continguts més *desestructurants. No endur-se els problemes a casa; no és adequat i a més vulnera l'element de confidencialitat.
Generar espais protegits per a l’explicitació i resolució dels problemes sorgits en l'interior dels equips, desenvolupant estratègies constructives en les quals puguin ventilar-se els desacords i desenvolupar destreses de negociació, consens i respecte de les diferències.
Horari limitat de treball i temps adequats per a la recuperació. Els professionals no han de tornar al centre en els seus dies lliures i la disponibilitat al telèfon mòbil fora del treball ha de limitar-se puix que les trucades van carregades d'angoixa i urgència que no permeten descansar.
Cal cuidar la dependència del treball. Ningú és imprescindible i ha de fomentar-se l'autonomia dintre de la institució. En sistemes molt jerarquitzats, el líder o director està sobrecarregat i és necessari una delegació de responsabilitats. Les persones que treballen en un centre residencial han de construir les seves vides i les seves relacions personals alienes al centre.
Criteris clars i consensuats entre tots i revisats periòdicament dels aspectes fonamentals del treball socioeducatiu. L'equip no ha de transmetre el missatge que s'està disposat a aguantar tot, cal situar les coses, posant límits clars.
Crear espais de distensió en l'equip que permetin relacionar-se en altres àrees i temes. Per exemple, espais lúdics compartits com menjars o sopars d'equip, regals de Nadal entre professionals, “l'amic invisible”.
Reconeixement per part de la direcció i la institució cap als treballadors. Amb petits detalls i gestos es pot manifestar confiança , afecte i respecte i encoratgen en l'acompliment de la tasca
Estils de lideratge democràtics. Els estils de lideratge autoritari i vertical augmenten la probabilitat de reproduir les dinàmiques d'abús a l'interior dels equips i tendeix a silenciar els conflictes.
Permetre demanar ajuda oportuna a supervisors o consultors externs per a elaborar els temes que dificulten l'avanç de l'equip amb estils de supervisió protectors i enfortidors dels propis recursos.
Formació i capacitació permanent del personal dintre de la pròpia institució aprofitant els aprenentatges que es presenten en la vida diària de la institució. Seminaris d'anàlisis de casos, tallers de capacitació en habilitats i tècniques d'actuació amb infants, adolescents i les seves famílies.
Suport de la institució per a la formació externa en àrees pròpies de cada professional.
Crear espais per a pensar i reflexionar en el que es fa. Es dedica poc temps a això i ajuda a contextualitzar i entendre les situacions que s'estan vivint i buscar alternatives i canvis.
Promocionar l'estudi i la presentació de treballs en congressos d'investigació i de reflexió metodològica de la tasca que es va realitzant tractant de conjugar treball pràctic i marc teòric.
Afavorir les relacions vinculades amb  professionals d'altres serveis i xarxes, mitjançant Jornades, Seminaris, visites als centres, que afavoreixin els processos de derivació i complementació d'actuacions amb altres instàncies.
Suport i supervisió per part de la direcció als professionals que comencen. El treball en un centre residencial per la quantitat d'estímuls continus i el contacte directe amb els infants i adolescents suposa un fort estrès en les persones que s'inicien i és necessari cuidar i dur la preparació del personal de forma progressiva, ensenyant i informant, al mateix temps que s'elimina la pressió del treball diari. El personal trobarà respir a estar en aquesta situació de rebre més que donar durant tot el dia.
En algunes institucions es proposen treballs rotatius amb l'objectiu d'evitar l'avorriment i la rutina. Un aspecte important és com donar una sortida laboral a persones que ja no estan amb la disposició anímica per a seguir treballant en un centre residencial, i no obstant això, han creat uns sòlids vincles de dependència fins i tot de fidelitat dintre de la institució. Ajudar a desenganxar-se del centre i veure que quan el treball es converteix en sofriment, i ofereix poques compensacions, cal obrir una porta que faciliti la sortida.
Transmetre confiança i esperança en el que estem fent Existeix molt dolor i desesperança en alguns residents i les seves famílies, són persones en situacions límit i la relació que mantenen amb els professionals, encara distant de ser la ideal, en molts casos, és la millor que han mantingut en la seva vida. És una responsabilitat enorme sostenir aquesta relació. L'esperança és un component de l'estat anímic general del centre residencial.



ADELA CAMÍ I DEALBERT
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Supervisió 5: Cuidar-te per cuidar


Si bé el compromís emocional amb que cada membre d'un equip de professionals d'un centre residencial o d'acolliment, viu els esdeveniments no és el mateix, sabem que conscient o inconscientment les emocions ens arriben, ens penetren i actuen dintre de nosaltres. Els mecanismes de defensa que tots utilitzem dependran fonamentalment dels recursos personals genuïns que cadascun hagi pogut desenvolupar al llarg de la seva vida.

És necessari un registre oportú i visibilització dels malestars i poder expressar-los lliurement. Els éssers humans aprenem a silenciar aquests senyals postergant la satisfacció de necessitats bàsiques o invisibilitzant les fonts de dolor i malestar. Una estratègia important d’autocura es refereix a recobrar la capacitat de registrar oportunament els malestars. Una gran quantitat dels trastorns que es descriuen com a conseqüència del burnout es relacionen amb no haver registrat oportunament font d'estrès o malestar, acumulant tensions per llargs períodes de temps que desemboquen en lesions o malalties. Recuperar la capacitat de registrar els malestars, tant els físics com els psicològics és un dels requisits fonamentals del autocura. Adonar-se quan hem de descansar, quan tenim gana, quan hem d'anar al bany. De la mateixa manera, ser capaç de registrar les molèsties psicològiques oportunament, és el que es relaciona amb estratègies adequades d’abordatge de conflictes. 

Una estratègia adequada és permetre'ns compartir amb altres membres de l'equip els sentiments de debilitat, cansament i esgotament i poder mostrar la por. Per exemple, després d'un episodi violent sobretot si ha sobrevingut una agressió, l’impacte és dur per a la persona que ha intervingut però també per a la resta de membres. Les situacions doloroses i perllongades silenciades tendeixen a produir un tremend malestar que pot manifestar-se en baixes laborals per estrès, ansietat i depressió. Un dels aspectes més inhabilitants de l'activitat professional és la por a reviure el dolor de la situació traumàtica. Si deixem que el dolor s'acumuli podem arribar a emmalaltir i som “mals malalts” i és freqüent trobar resistències a deixar-se ajudar. 

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Cal donar-se temps i de vegades demanar ajuda professional per a elaborar les situacions traumàtiques que necessitin de buscar una sortida d'alleugeriment. A més les circumstàncies de vida de cada persona pot estar sotmesa a factors estressants o dolorosos. Una important responsabilitat és la cura de la salut pròpia. 

Un motiu de desgast sol ser la sobreimplicació en la vida dels educands o la projecció d'expectatives i objectius poc realistes, que solen veure's frustrats amb freqüència. Una distància adequada en la relació d'ajuda, que sigui “ni massa prop, ni lluny” ajuda. La distància, entesa no com alguna cosa física entre professional-infants, sinó com quelcom relacionat amb les responsabilitats, amb els límits i el lloc que ocupa cadascun en la tasca. Es poden establir relacions acollidores, càlides i afectives amb els infants i adolescents, i alhora saber captar on estan els límits de la relació d'ajuda (que correspon a cadascú) i el respecte mutu. Això requereix com a condició, acceptar les nostres pròpies limitacions i les dels nostres educands, sense que això signifiqui a priori un sentiment de frustració; només admetre que la nostra actitud ha de ser plàstica i requereix una bona dosi de paciència i tolerància i que moltes vegades serà necessari modificar la rigidesa dels nostres propis esquemes.

Cal tenir en compte la relació i les ressonàncies entre professionals i població atesa i la necessitat d'espais de buidament i  *descompressió. Es tracta de compartir la pesada càrrega emocional de l'impacte que provoquen continguts molt forts en la persona que els escolta. És freqüent que l'impacte emocional d'alguns esdeveniments traumàtics sigui tan fort que deixi al professional “ennuegat”, enganxat a aquesta situació, sense possibilitat de registrar o elaborar altres continguts fins que no es produeixi el buidatge. El buidatge té un efecte de descompressió, que és necessària per a poder seguir treballant. Hi ha necessitat de disposar d'espais personals d'oxigenació, que la persona pugui airejar-se, nodrir-se, en activitats absolutament allunyades de les temàtiques de treball; com per exemple la jardineria, la pesca o el muntanyisme, la lectura, l'artesania, la participació en grups i altres (Aron i Col. 2004). 

També cal contemplar i fomentar l'exercici físic. Les tensions del treball s'acumulen en el cos. La rigidesa, dolors musculars, dificultats per a agafar el son, mals de cap són símptomes, que poden alleujar-se dedicant espais periòdicament per a la cura del cos. El cos no ha de ser menyspreat i la cura no s'ha de concentrar només en la ment.

Ubicació de la responsabilitat on correspon. Evitar auto-responsabilitzar-se en excés i evitar culpar a uns altres. Els professionals s'enfronten a decisions importants de les persones que atenen en un clima d'urgència i poden cometre's errors. És important saber reconèixer-los, permetre-se'ls sense flagel•lar-se i aprendre per a les noves situacions que van a sorgir en el treball diari on una vegada i una altra van a sorgir problemes i prendre decisions. Un requisit per a un abordatge adequat de resolució de conflictes, és el que permet la reparació, especialment quan hi ha hagut dany com a conseqüència de la gestió inadequada i especialment en el dany de les relacions interprofessionals.

Seguir formant-se contínuament. És important rebre formació en aquelles perspectives teòriques que lliuren destreses instrumentals adequades per al tipus de treball. Recordem que una font important de desgast professional és la sensació d'ineficiència i d'incompetència. 


ADELA CAMÍ I DEALBERT
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Claves para el trabajo con Familias en Proyectos Socioeducativos

Una nueva mirada en los proyectos socioeducativos
Como bien es descrito, el trabajo con familias es un eje muy importante de la intervención con los niños y los adolescentes en los proyectos socioeducativos.

Partiendo de la premisa de que la familia es un sistema, y que lo que sucede incide directamente en cada uno de sus miembros, trabajar con la familia nos permite garantizar  el mejor bienestar de los niños y adolescentes.

Los proyectos socioeducativos de medio abierto; son servicios diurnos, dirigidos a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, que realizan un trabajo educativo, fuera del horario escolar, desde la educación social, dando apoyo, estimulando y potenciando el desarrollo de la personalidad y la socialización; la adquisición de aprendizajes básicos, y lúdicos, que compensan las deficiencias socioeducativas del colectivo atendido.

Fotografia: danielavladimirova
Los proyectos socioeducativos de medio abierto en sí mismos, gozan de diferentes puntos fuertes, convirtiéndose en instrumentos que garantizan el seguimiento integral del niño o adolescente; entre otros, la proximidad relacional, la integración en la comunidad o barrio, el perfil de los profesionales, el seguimiento individualizado, el trabajo transversal. Los espacios de participación y las actividades formativas para familias, constituyen las bases de un servicio, que ofrece a la comunidad o barrio y a infancia y adolescencia en riesgo, un contexto contenedor y educativo que contribuye y suma a los otros servicios educativos, convirtiéndose a menudo en un contexto de referencia para familias, niños y adolescentes, que se sienten muy vinculados y acogidos, y donde obtienen respuestas a las necesidades socioeducativas.

Los proyectos socioeducativos de medio abierto se han consolidado en la red de Atención Primaria, constituyéndose como un servicio de referencia, trabajando en red con Servicios Sociales, Escuelas, y servicios de Salud mental.

Por todo ello, el trabajo con familias, en el marco del medio abierto, es fundamental, ya que como hemos comentado, la familia es un sistema abierto, en constante interacción, y garantizar la intervención con familias es asegurar la trasformación del  contexto socializador primario de los niños y adolescentes: LA FAMILIA.

Uno de los  modelos que nos permite dar respuesta a todo lo planteado es el Modelo de Intervención Sistémica con familias.
A continuación, se describen algunas de las claves de dicho modelo a partir del cual la mirada de la familia cambia, y por ende, la intervención que realizamos. Supone un cambio de paradigma en el que podemos basar nuestras intervenciones como educadores, teniendo en cuenta elementos clave para el desarrollo de las familias:
Entender:


1. La FAMILIA COMO SISTEMA ABIERTO. La familia es un sistema, un conjunto de elementos dinámicamente estructurados cuya totalidad genera unas normas de funcionamiento. La familia se compone de subsistemas, entre los cuales debe haber una buena diferenciación y una jerarquía que permita ejercer sus funciones. (Subsistema parental, subsistema conyugal, subsistema fraterno, subsistema filial).


Es abierto porque intercambia información con su entorno. Por lo tanto, es modificado por su entorno y al mismo tiempo lo modifica.
La familia se rige por el principio de totalidad, un cambio en un miembro del sistema afecta a los otros, puesto que sus acciones están interconectadas mediante pautas de interacción.


2. CIRCULARIDAD vs LINEALIDAD: La familia se rige por el principio de Circularidad, por la interconexión entre las acciones de los miembros de un sistema. Las pautas de causalidad no son nunca lineales sino circulares. Esto nos permite alejarnos de la mirada lineal, en la que muchas veces el niño o adolescente es etiquetado, reduciendo así diferentes dinámicas relacionales que le afectan. No es lo mismo un niño diagnosticado de TDH, que un niño que ha aprendido que con el movimiento activa a una mamá o a un papá pasivo que no responde a sus necesidades emocionales. O un adolescente sintomático, que a mayores conflictos de sus padres, manifiesta  más síntomas.  Desde este punto de vista, evitamos reduccionismos y ampliamos la mirada. Podríamos añadir “Hijos con síntomas pequeños, padres con problemas pequeños, hijos con síntomas grandes, padres con problemas grandes”



3. EQUIFINALIDAD - RESILIENCIA: Equifinalidad vs determinismo. Una persona no está determinada de por vida por sus experiencias vividas. La equifinalidad es una idea muy relacionada con el concepto de resiliencia, según el cual una persona puede salir fortalecida de una situación dolorosa. Saber hallar puntos de resiliencia, convertirnos como educadores en agentes de resiliencia,  entenderlos desde la equifinalidad, permite ampliar la mirada y ajustar la intervención educativa.



4. HIPÓTESIS TRIÁDICAS vs DIÁDICAS. Estableciendo hipótesis  o suposiciones tríadicas y no diádicas del funcionamiento familiar, nos permite entender a la familia como un todo organizado, con pautas de funcionamiento interconectadas entre sí, que se rigen por el principio de totalidad y no de sumatividad.



5. CRISIS. Entender la crisis como un momento de la familia en el que se flexibilizan las fronteras y se reestructura el sistema. La familia se moviliza, aunque en ocasiones lo  haga hacia el equilibrio disfuncional. Es entonces cuando como profesionales podemos intervenir, de cara a identificar las tensiones que afectan al sistema, y explicitarlas. Muchas veces como profesionales, ante la crisis nos paralizamos, y valoramos la no intervención. Precisamente, lo que plantea este modelo, es entender la crisis como un momento de cambio. Sin crisis estamos ante el no cambio. La  metáfora del iceberg describe muy bien cómo, en las crisis, sólo se atisba la punta, pero lo que sustenta el equilibrio disfuncional del sistema familiar no es visible, y es en eso en lo que debemos basar nuestra intervención.


Si tenemos ante nosotros a un adolescente trasgresor, que durante las últimas semanas ha incrementado las conductas de riesgo, y además hace provocaciones en nuestro contexto, podemos entender que, en primer lugar siente el espacio del medio abierto como un contexto capaz de contenerle emocionalmente. Haciendo alusión a la metáfora del iceberg, podríamos hipotétizar que en su entorno familiar no se siente contenido, que probablemente no tiene referentes claros y se está movilizando de cara a hacer visible el malestar familiar, sacrificándose y, con sus síntomas, esperando ser mirado.


6. TRABAJO DESDE LA CAPACIDAD: En nuestras intervenciones el punto de partida han de ser las herramientas de las que dispone la propia familia. Muchas veces nuestras intervenciones son fallidas, por ello debemos de reflexionar si ante nuestra propuesta, estamos barajando sus propios recursos.

Sólo si vemos capacidad en la familia podremos intervenir, sino metacomunicamos la incapacidad en nuestra intervención. Ante situaciones atascadas, la recomendación es la búsqueda de la capacidad. Si caemos en el déficit, éste rápidamente se retroalimenta. Detenernos y rescatar la capacidad nos permitirá hacer una buena intervención y continuar ampliando la mirada evitando caer en reduccionismos disfuncionales.



Propuesta de intervención con familias

Debemos esclarecer cuales son las funciones básicas de la familia, para poder trabajarlas en nuestros contextos. En primer lugar, proporcionar los vínculos necesarios para que se realice el proceso de individualización de sus miembros, porque es en el grupo primario donde comienza para la persona la socialización. A nivel intrafamiliar, persigue el desarrollo y protección social de sus integrantes en el proceso de individualización, y a nivel extra familiar,  pretende la acomodación a una cultura y su trasmisión en el proceso de socialización...

La función del síntoma


El síntoma comunica, es una forma de comportarse en el sistema, es un fragmento de la conducta que ejerce efectos profundos sobre todos los que rodean a la persona identificada como problema. La persona que expresa el síntoma se comunica mediante éste, de manera que todos los demás miembros de ese sistema son influidos por esa conducta.


Fotgrafia: Frans Persoon
El síntoma no se entiende como algo negativo, si no todo lo contrario, su función es homeostática en el sistema familiar, equilibra y otorga supervivencia al sistema. El síntoma cumple la función de mantener en equilibrio el sistema. Y la terapia va dirigida a intervenir activamente en el sistema para modificar las secuencias comunicativas defectuosas. Esa conducta perturbadora expresada a través del síntoma se da en la interacción, en relación con alguien y que al parecer dicha interacción tiende a mantenerla y perpetuarla. Y mientras subsista la necesidad familiar que le dio origen el síntoma se mantendrá.

El modelo sistémico emplea la Causalidad Circular, en la que se tiene en cuenta cómo influyen las consecuencias en las causas. En el contexto individual, la intervención irá dirigida, por ejemplo, a la modificación de conductas de la persona identificada como problema, mientras que en la sistémica, estas conductas se podrían entender como un componente más de una mala relación familiar.

El síntoma resulta útil puesto que es fundamental para entender que está sucediendo en el sistema. Entendiendo a la familia como un sistema en constante interacción de sus miembros, cada una de las reacciones de éstos influyen en el resto. El principio de circularidad es evidente, todos influyen en todos, y por tanto la relevancia del síntoma nos aporta información respecto al funcionamiento del sistema. Si aparece un síntoma en un miembro del sistema, tendríamos (de acuerdo con el paradigma sistémico) que comprenderlo dentro del sistema donde apareció y en sus interacciones.

El síntoma es útil puesto que define la situación familiar, nos aporta información respecto a la familia y se integra dentro de las reglas del propio sistema. En ocasiones protege y encubre, y a la vez libera de responsabilidad a quien lo porta. Y algunos casos también distrae la atención de problemas mayores en la familia que de afrontarlos directamente supondrían un peligro para el sistema.

Por otra parte el síntoma también puede otorgar durante su permanencia otro status a la persona que lo expresa, y sobretodo el síntoma da entender que la situación familiar es insostenible y que requiere de una transformación, de cambios cualitativos de segundo orden.

Pero cómo intervenir? Cómo abordar el síntoma? Es bien sabido que lo fácil es pedir que las cosas cambien, no cambiarlas. La primera demanda suele ser hacer desaparecer aquello que se considera el problema, el síntoma. Pero realmente éste sólo esconde una problemática seguramente mayor. Por tanto, el objetivo de la terapia no priorizará la eliminación del síntoma.

Para entender el desencadenante del síntoma hay que tener en cuenta a la familia como un sistema entre varios que configuran la interacción de la persona con su medio. La persona forma parte del sistema familiar pero también éste está influido por sistemas externos en interacción, como la escuela y el trabajo, que pueden llevar a la construcción de síntomas. Es importante no caer en la idea preconcebida de que el síntoma es el resultado de la disfuncionalidad, el sistema no es causa ni el síntoma efecto, o viceversa sino que el sistema y el síntoma están en constante interacción.

También no hay que restarle importancia a la persona en el enfoque sistémico. Así como sus efectos biológicos. De esta manera el propio enfoque sistémico debe ser flexible en este punto según la situación en la que nos encontremos. Cuando se recibe al demandante (persona, pareja, familia, grupo), es importante iniciar nuestro trabajo definiendo desde qué alternativa de actuación, se puede ayudar a esta persona y su sistema, incluso tenemos que dirimir si se trata de una situación sin solución. En este punto es importante la distinción que hace Watzlawick entre problema y dificultad. En el primer caso podemos promover alguna acción para resolverlo, en el segundo caso no, así podremos valorar si es pertinente la acción del profesional terapéutico. También debemos valorar si es necesaria una derivación para poder dar opción a otro profesional que tenga competencias en la dificultad que plantea la familia


A continuación os facilitamos los enlaces a las referencias bibliográficas y sus autores para la realización del artículo:

Título: Introducción a la sistémica y terapia familiar
Autor: Luís Cibanal Juan
Editorial: Club Universitario 

Título: Técnicas de Terapia familiar
Autor: S. Minuchin
Editorial: Paidós



EVA HIJALBA
Psicóloga
Master Terapia Familiar Socioeducativa EDUVIC·Escola Itinere


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